A pesar de ser mucho más conocido por sus facetas de novelista, dramaturgo, cronista y político, Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 1843 – Madrid, 1920) fue también un nada desdeñable dibujante, cuya pericia artística fue alabada por otras lumbreras de su época, como Clarín.

Documentación existe que da fe de cómo el escritor practicaba el dibujo desde muy joven en su Las Palmas natal y mostraba un especial talento para la viñeta satírica y caricaturesca. Lástima que él mismo destruyera sistemáticamente sus dibujos, aunque se conserve algún álbum sustraído a la iconoclastia de su propio creador.

De sus visitas a nuestra ciudad se sabe que solía frecuentar “La Reja”, taberna sita en la calle de Gavín, esquina a la de Palafox, donde se montaban grandes lifaras, cantaba el célebre “Royo del Rabal” y personajes como el torero “Lagartijo” acudían, siempre que pasaban por Zaragoza, con la ilusión de escuchar al mítico cantador.

Era su anfitrión y guía en aquellas visitas Mariano Gracia Albácar, el autor de esas “Memorias de un zaragozano (1850-1861)” que publicó en su día por entregas el “Heraldo de Aragón” y que tan felizmente ha recopilado y recuperado recientemente la Institución Fernando el Católico, y al que el escritor canario cita en sus memorias del modo siguiente:

  • «(…) hasta mi segunda o tercera visita no conocí a Mariano Gracia, el hombre más salado, más simpático, más ameno, que ha nacido a orillas del Ebro. La Jota y los dos Marianos, Cavia y Gracia, son las mejores flores de Aragón».

Pérez Galdós visitó por primera vez nuestra ciudad con veinticinco años de edad en su condición de redactor del diario progresista madrileño “La Nación”. Formaba parte de la comitiva de informadores que acompañaban a los generales Francisco Serrano y Juan Bautista Topete, dos de los paladines de la Revolución liberal de septiembre de 1868 (“La Gloriosa”).

Durante ésta y posteriores estancias en Zaragoza, el joven Pérez Galdós, que hasta 1870 no publicaría su primera novela, tuvo la oportunidad de documentarse nutridamente para la elaboración de “Zaragoza”, uno de sus “Episodios Nacionales”, magna colección de cuarenta y seis novelas históricas que el escritor de Las Palmas redactaría entre 1872 y 1912.

“Zaragoza” es la sexta novela de la primera serie de los Episodios y fue dada a la imprenta en 1874. Continúa la historia del anterior capítulo de la serie, “Napoleón en Chamartín”. Mezclando ficción y realidad histórica, la novela narra el segundo sitio de Zaragoza, acaecido entre enero y febrero de 1809, durante la Guerra de Independencia entre España y Francia.

Entre 1881 y 1885 la imprenta madrileña “La Guirnalda” acomete la labor de publicar los veinte Episodios ya escritos por Pérez Galdós en una edición ilustrada que incluye, nada más y nada menos, que litografías de dibujos del propio autor en el tercer tomo, correspondiente a 1882 y que contiene las ya citadas novelas “Napoleón en Chamartín” y “Zaragoza”.

El libro, ilustrado por Mélida y Lizcano, presenta, como ya se ha dicho, dibujos del escritor y, quizá, las de algún otro artista anónimo, pues no todas las ilustraciones aparecen firmadas. Dichas ilustraciones, aunque muchas veces basadas en fotografías, tienen un indudable valor estético y documental.

Concretamente, el episodio incluye cuatro dibujos originales de Galdós en formato litográfico y firmados tres de ellos por el autor con el anagrama PG:

Una vista del Puente de Piedra y la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, tomada del natural desde la orilla izquierda del río Ebro. Muestra en primer término, las arcadas tercera y cuarta del Puente y en uno de sus machones los restos de uno de los molinos que el municipio arrendaba para aprovechar la fuerza del río. Al fondo, la basílica, a la que flanquean algunos de las edificaciones del Paseo de la Ribera. Aparece en el capítulo 27, página 405, de la obra. Incluye anagrama del autor.

Una vista firmada con anagrama del Seminario de San Carlos, inspirada en una de las más conocidas estampas realizadas en 1808 por José Gálvez y Fernando Brambila. Aparece en el capítulo 26, página 397.

Otra de las ruinas del convento de Santa Engracia, con la misma inspiración. Capítulo 2, página 239. Se le atribuye a Pérez Galdós aunque es la única que no está firmada.

Y, finalmente, un dibujo de la Puerta del Carmen con la cúpula de la iglesia de San Ildefonso al fondo. Aparece en el capítulo 30, página 433.

Para finalizar y por si todo lo anterior pareciera poco, la vinculación artística del inmortal dramaturgo canario y nuestra ciudad incluye también el libreto de “Zaragoza”, ópera con música del compositor navarro Arturo Lapuerta Morente basada en los hechos del “Episodio Nacional” homónimo que se estrenó en Zaragoza el 3 de junio de 1908 con ocasión del primer centenario de los Sitios.

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