La plantilla celebra el triunfo junto a la grada con aficionados maños
Las mañas celebran el triunfo junto a los aficionados. Foto: Twitter Vega Gimeno

Lo de Casademont Zaragoza femenino ya sólo se puede definir de una forma: “¡Madre mía!”. Ya no es que sea el grito de guerra utilizado por las de Cantero en el vestuario, sino que es la expresión que arranca a cualquier amante del baloncesto después de ver las constantes exhibiciones que despliegan. Como la de este sábado, venciendo por 48-90 en San Sebastián a un rival directo como IDK para seguir coliderando la tabla junto al Avenida.

Casademont salió en modo rodillo y pronto sentenció el choque. Salida en tromba de las zaragozanas, que dejaron a IDK en 6 puntos en el primer cuarto. Algo insólito en ésta temporada que habla muy claramente de los 10 soberbios primeros minutos que firmaron las jugadoras. Sustentadas en una defensa colosal y un juego de ataque coral en el que Geldof, Fiebich y Tate lideraban la anotación visitante.

IDK llegaba a este encuentro pletórico de forma, rozando la victoria en su salida a Valencia en la jornada anterior. Las de Muguruza llegaban a los 11 puntos en este periodo, pero las de Cantero repetían los 23. Regulares como una apisonadora. Nada que hacer. Ni desde la larga distancia (1 de 7 en triples las locales) ni en las proximidades del aro (4 puntos Coulibaly). Sólo el partido perfecto de Brown se salvaba en la actuación de un equipo absolutamente superado en todas las facetas por un Casademont Zaragoza imperial.

La lógica dictaba reacción local, incluso la relajación visitante entraba en los planes de la lógica pero este equipo con mayúsculas sigue derribando barreras con la misma contundencia con la que supera rivales. El 14-24 del tercer cuarto empezaba a convertir el partido en un auténtico clínic. Un ejemplo de qué hacer y cómo interpretar cada una de las situaciones. Un video para guardar y proyectar en todos los cursos de aprendizaje. Geldof y Oma alcanzaban los dobles dígitos de anotación, Tate y Fiebich superaban la veintena. Todas las jugadoras que Cantero puso en pista encontraron el aro rival, datos que ilustran el juego colectivo que propone Casademont pero que no reflejan la belleza y diversión que supone disfrutar de sus partidos.

Ni siquiera el tardío despertar de Coulibaly sirvió para que las locales pudieran ganar un cuarto. El último también fue para las de Cantero. Más equilibrado (17-20) seguramente lo que se esperaba de un partido entre dos fuerzas, a priori parejas, pero antagónicas sobre la pista en la tarde de hoy hasta el punto de prácticamente doblar en el marcador a un rival directo en su propia casa con el 48-90 final.

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