Celebración del Casademont tras ganar al Manresa
El Casademont consigue alejarse algo de la zona baja. Foto: J. Alberch

Ganar lo cambia todo. La mejoría, las sensaciones, el crecimiento en conceptos de juego… todo es necesario y acerca a la victoria, pero nada como la victoria para tomar impulso, para coger aire, para soltar lastre. Y así lo hizo el Casademont Zaragoza. A pesar de que parecía que iba a tener un final no deseado, como todos los anteriores, supieron reponerse ante Baxi Manresa para terminar venciendo por 65-72.

Este Casademont Zaragoza, como dijo el coach, Porfirio Fisac, en la previa, necesitaba ganar. Una victoria que no hace desaparecer los problemas de un plumazo pero que tiene que servir para solar un lastre que condena demasiado a un equipo. Y es que ha perdido la práctica totalidad de los partidos a los que ha llegado igualado al final.

Pero el octavo se lo ha llevado, a pesar de no comenzar nada bien para los intereses del equipo de Porfirio Fisac. Baxi Manresa defendía con la intensidad que exige esta liga para ganar. A Casademont Zaragoza le costaba encontrar sus tiros y, cuando lo hacía, se topaba con el desacierto que ha puesto cuesta arriba más de un encuentro. Hasta 7 minutos le costó al conjunto de Fisac empezar a anotar con fluidez pero cuando lo hizo, los de Pedro Martínez mantuvieron la distancia a base de triples.

En el segundo cuarto se pasó del intercambio anotador al frenazo en seco. La ansiedad por ganar convirtió el partido en una sucesión de acciones con entrega, pero sin acierto y, en esas, los manresanos, a base de segundas opciones, consiguieron su máxima venta del partido (40-25) a falta de minuto y medio para el descanso.

13 abajo, lejos de casa, ante un rival directo, con la derrota en la prórroga ante Breogán en la memoria a corto plazo… la mochila mental de la que muchas veces ha hablado Fisac estaba cargada, pero Casademont consiguió olvidarse de ella. A defender y reducir diferencias, paso a paso, sin dar un balón por perdido. Baxi Manresa cortocircuitado, Pedro Martínez intentando cambiar las cosas en el tiempo muerto, pero nada. Éste parcial iba a ser para los de Zaragoza. Anotación coral pero con Simanic de tenor, para darle la vuelta al fin a un electrónico que llegó a ser casi una tortura (53-54).

FINAL PARA VENCER

Ventaja en el último cuarto y la fe iluminado la mirada. Los de Fisac habían vuelto y ésta vez tenía que ser la definitiva. La tensión seguía condicionando el acierto, escaso, de ambos conjuntos pero Casademont consiguió ir poniendo puntos en el casillero visitante hasta ponerse 7 arriba (53-60). Entonces llegó un triple de Dani Pérez y los fantasmas del pasado miércoles acechaban en el horizonte. Pero no, ésta vez no. Ésta vez el equipo tuvo el poso necesario para sacar adelante un envite donde Jessup (14) y Mara (10) fueron los máximos anotadores del conjunto aragonés.

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