Chris Wright se lleva el balón
Los de Fisac terminaron cayendo en la prórroga. Foto: Esther Casas

No pudo el Casademont Zaragoza ante el Lenovo Tenerife en el Príncipe Felipe, quedándose en la orilla tras haber remado todo el encuentro. Perdieron 83-87 en la prórroga, pero salieron reforzados en lo anímico. Los de la isla mostraron seriedad y oficio, el mismo de las últimas temporadas, siendo constantes a la hora de frenar a los maños cada vez que se acercaban. Y estos, haciendo todo lo posible para ganar. En un partido colosal los de Fisac, demostraron que son capaces de mucho más de lo que dice la tabla y dejan una imagen que bien merece volcarse con éste equipo.

No por esperado es más fácil de parar. Huertas y Shermadini tienen tal capacidad para el pick’n’roll que pronto le dieron las primeras ventajas a los insulares. Pero ya dijo Porfi que éste iba a ser un partido para ser valientes. En la pista y en la grada y no falló nadie. Hlinason no se arrugó en la pintura y marcó el camino. Aso se unía la brillante lista de la Generación Z y añadía otro nombre aragonés a la lista de debutantes ésta temporada. Jessup, desde el banquillo cogía el relevo de Hlinason y el Casademont le peleaba el partido de tú a tú a uno de los más poderosos conjuntos de la liga.

Tenerife cargó si cabe con mayor fuerza en el segundo y, nuevamente, respondieron los rojillos. Mara equilibraba las fuerzas por dentro, Yusta las exteriores, y Jovic podía con Fitipaldo. La lucha era de poder a poder. Sin embargo, los tinerfeños castigan el mínimo fallo con dureza y conseguían irse al descanso 9 puntos arriba (33-42).

SEGUNDA MITAD

En el tercer periodo, los de Vidorreta echaban el resto para irse por 15 puntos, pero ni por esas se entregaba el conjunto de Fisac. La máxima de Casademont es competir hasta el final y devolverle el apoyo a la Marea Roja con la última gota de aliento que quede. De hecho, el marcador comenzó a estrecharse, la afición aragonesa protestaba algunas decisiones arbitrales que acabaron por costarle la técnica a Fisac y la química entre jugadores y afición fue tal que el Casademont se llevó el tercer periodo.

Los aragoneses nunca dejaron de creer y siguieron empujando con juego de kilates en ataque y dosis extra de pundonor y entrega en defensa. El resultado: había partido hasta el final (57-59 al minuto 33). Una bandeja de Jovic ponía arriba al Casademont, Salin respondía con un triple. Qué partidazo se estaba viviendo en el Felipe. Las alternativas eran continuas, cada balón se peleaba hasta el límite, cada canasta anotada rozaba lo extraordinario.

En el último minuto Casademont entraba 71-69 arriba pero el balón era tinerfeño. Jaime Fernández resbalaba en una penetración pero acababa yendo a la línea. Anotó los dos tiros libres. En la siguiente, un balón interior para Hlinason acabó en revisión arbitral. Sacó Tenerife y Shermadini anotaba con otros dos tiros libres (71-73) a 15 segundos y tiempo muerto de Fisac. El aro escupió de dentro el triple de Jessup pero Yusta palmeaba para empatar a 73. Seis segundos y medio tenían los de Vidorreta que pidió tiempo. Casademont logró recuperar el balón pero se quedó sin tiempo y Sant-Roos lanzó a la desesperada pero el partido se fue a la prórroga.

TIEMPO EXTRA

Shermadini hizo lo que quiso en la prórroga. Una canasta y cuatro tiros libres consecutivos para poner el partido cuesta arriba. A esas alturas, estaba claro que nos e rendía nadie. Sant-Roos cogía galones, Shermadini seguía tirando libres, y el partido se iba a 80-82 con un canastón de Jessup para entrar en el último minuto. Casademont se multiplicó en las ayudas defensivas pero a Tenerife le sobra amenaza y Fitipaldo sentenciaba con un triple desde la esquina.

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