La actitud de la concesionaria de Candanchú, Ibernieve Aragón S.L., no deja de inquietar al Valle del Alto Aragón y a sus clientes. En Septiembre lanzó un órdago a la Diputación General de Aragón, negándose a abrir la temporada 21-22 hasta que recibió financiación pública. En marzo, pretendiendo concluir la temporada anticipadamente, incumpliendo el contrato con los clientes que han comprado por adelantado sus servicios y afectando al resto de negocios del valle con su decisión unilateral.

La cobardía en la gestión de las RRSS, que les lleva a borrar críticas y bloquear usuarios junto a la ineficiencia y falta de liderazgo en la gestión durante los 6 años de la nueva dirección, preocupa al valle, al ver que la subvención europea de 8 millones para unir Candanchú y su vecina Astún, pueden ser un fracaso, comparable a aquellos grandes proyectos financiados por los contribuyentes (aeropuertos que jamás vieron un avión, por ejemplo) en el auge económico de España.

La unión Astún-Candanchú no tiene sentido sin expropiar la concesión o sin exigir a Ibernieve un mayor compromiso por mantener abierta la estación al completo, cumpliendo el calendario,  y sobre todo no amenazando cada vez que sufren un imprevisto en sus cuentas de resultados.

Pablo Miranda Montero