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Iglesia de San Antonio de Esterún, en el Valle de Bardají. FOTO: Francisco Martí Fornés

“Abandonados, arruinados y sin ningún mantenimiento”. Así, según describen, se encuentran los tres elementos patrimoniales de Aragón que acaban de ser incluidos en la Lista Roja que elabora la asociación Hispania Nostra, una asociación madrileña que tiene como finalidad “la defensa, salvaguarda y puesta en valor del patrimonio cultural” y que recoge más de 1.100 lugares históricos que, a su parecer, se encuentran sometidos a “riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores”.

SALINAS DE NUÉVALOS

Las salinas de Nuévalos, en la Comunidad de Calatayud, se mantuvieron en funcionamiento desde el siglo XIII hasta mediados del siglo XX, cuando se abandonaron por su baja rentabilidad ya que tenían que competir con procesos industrializados de producción de sal. Fue propiedad de los vecinos de Nuévalos, del Monasterio de Piedra, de la Orden del Santo Sepulcro de Calatayud, del Estado y de la industria privada. Ximénez de Aragüés cita ya en el año 1630 la explotación de unas salinas allí y en Monterde.

En esa época las salinas las explotaba el convento de Nuestra Señora de la Piedra, de la orden cisterciense de San Bernardo, con la obligación de dar un tercio de la producción al rey. Sin embargo, en la década de 1850 la empresa La Bilbilitana llegó a un acuerdo con el Estado para la explotación de esta salina para obtener cloruro sódico y producir carbonato de sodio e hipoclorito de calcio en su fábrica de productos químicos de Calatayud.

Las salinas de Nuévalos se abandonaron en el pasado siglo XX por no poder competir con la producción industrial

La explotación está situada en la ladera sur del Cabezo de las Salinas, entre dos ramales del barranco Valdehierro que le proporcionan agua, en el término municipal de Nuévalos. La explotación ocupa alrededor de una hectárea. La salina es un conjunto de siete albercas de almacenamiento de agua, las numerosas balsas de evaporación, pasillos empedrados de comunicación por la explotación y por tres edificaciones en ruina que eran las casas de los administradores y el almacén.

Las edificaciones están en estado de ruina. Las albercas para el almacenamiento de agua y las balsas de evaporación presentan un buen estado de conservación sobre todo las que están al oeste del conjunto, pero el resto están llenas de vegetación.

IGLESIA DE SANTA BÁRBARA (ANIÉS)

Iglesia de Santa Bárbara de Aniés, en el municipio de la Sotonera

Se desconoce la datación de esta iglesia localizada en plena Hoya de Huesca, sin embargo, por los elementos constructivos se piensa que podría tener origen en la época Moderna. Está consagrada a Santa Bárbara y fue a partir de la segunda mitad del siglo XX, tras de la Guerra Civil, cuando dejó de utilizarse.

Desde entonces, como el resto de lugares históricos, permanece abandonada. Es un edificio con base de mampostería, sillarejo y tapial, con sillares en los esquinazos. Tiene planta rectangular, a la que se añaden una sala adosada en un lateral de la cabecera (con acceso únicamente desde el exterior) y un atrio cuadrangular a los pies, que a su vez tiene adosado otro, a modo de atrio con planta similar.

IGLESIA DE SAN ANTONIO DE ESTERÚN (VALLE DE BARDAJÍ)

El último de estos lugares históricos es esta pequeña iglesia de origen medieval en la Ribagorza. Está localizada en Llert, en el municipio del Valle de Bardají. El estilo arquitectónico es románico tardío o tardorrománico (segunda mitad del siglo XII y principios del XIII). Dado que es una zona rural poco transitada apenas hay información sobre el inmueble; se puede datar siguiendo las fechas en las que este estilo estuvo vigente y las características propias de cada fase. Tuvo ampliaciones en los siglos posteriores (XVI).

Se trata de un pequeño templo de una nave cubierta con bóveda de cañón y ábside semicircular cubierto con bóveda de cuarto de esfera. Tiene una capilla a cada lado en forma de crucero y la campana fue expoliada recientemente. El estado de la edificación, en general, es muy precario. Lleva abandonada muchos años, ha sufrido expolios recientes y no tiene ningún tipo de cuidado o plan de restauración, alertan desde la asociación.

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