El florecimiento del arte en la Ilustración vibra en la nueva sala del Museo de Zaragoza

El Apolo Belvedere es una de las grandes reliquias de la antigüedad clásica y durante años fue considerada la más perfecta representación de la belleza masculina. Y ahora, ese Apolo y el Lacoonte de la Escuela de Rodas llegan en forma de yeso a la nueva sala dedicada a la Ilustración del Museo de Zaragoza. Fue Juan Martin de Goicoechea quien, en el siglo XVIII, adquirió esas dos grandes piezas en vaciado de yeso para la escuela de dibujo que patrocinó en Zaragoza. Y es que si algo tuvo la Ilustración fue el florecimiento de las artes y la creación de las academias en las que los artistas imitaban a los más grandes a través de copias y recreaciones.

Por ello, esta nueva sala está llena de dibujos de Pompeo Batoni, Bayeu, Maella y Salesa que copian a artistas consagrados, además de estampas de Rafael y Mengs y el aguafuerte con el que Goya versionaba al Esopo de Velázquez. También hay lugar en la exposición para el óleo del martirio de san Erasmo que pintó José Vergara y cuyo hijo lo regaló a la Academia de San Luis para que sirviera de modelo. Y es que si hay una institución en Aragón que esté ligada a esa ruptura y florecimiento de las nuevas artes esa es la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, además de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País.

«Una de las partes más importantes de esta exposición son aquellos objetos que se traen desde Italia, fundamentalmente aquellos miembros de la burguesía y de la nobleza, para enriquecer los fondos de las instituciones que se encargaron de la enseñanza de las artes. Esculturas, grabados, dibujos que se compraban de manera directa», ha relatado el director del Museo de Zaragoza, Isidro Aguilera.

En esta nueva sala también se pueden encontrar monedas de oro de ocho escudos y medallas con retratos de los borbones que se exponen junto a piezas romanas para explicar el paralelismo entre ambas. Los desnudos de Adán y Eva son una de las reliquias de la exposición por la importancia que tuvieron en la Ilustración, sobre todo el de ella. «El desnudo femenino no se pintaba porque estaba muy mal visto y el único que se representaba una y otra vez y que servía de modelo para los estudiantes de arte era el de Eva», ha reconocido el director del museo.

La exposición es una ventana abierta a esa nueva manera de ver y hacer el arte a mediados del siglo XVIII pero también un contexto para entender lo que Goya hacía con el lienzo. «Muchas veces en la genialidad del artista faltan contextos y discursos explicativos de cómo y cuando su genio, a partir de esa base de su contexto artístico e histórico, lo trasciende», ha relatado el director general de Cultura del Gobierno de Aragón, Víctor Lucea.

RENOVACIÓN DEL MUSEO

A esta apertura de la sala de la Academia y la Ilustración hay que sumar la reciente inauguración, por parte del presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, de los espacios dedicados al arte gótico. Aquí se presenta una cuidada selección de las obras maestras de los artistas más destacados del arte gótico de los siglos XIV y XV, momento floreciente de la cultura en Aragón.

Anteriormente, en 2019 se presentaron las salas dedicadas al Renacimiento. Ubicadas en la primera planta del centro, muestran 40 piezas, de las que 14 no habían sido nunca expuestas anteriormente, salvo en muestras temporales. La escultura de Santa Ana, La Virgen y el Niño de Damian Forment, el Retablo de San José, el Retablo de la cárcel de manifestados de Jerónimo Cósida o el retrato de Alonso V de Aragón, de Juan de Juanes son algunas de las piezas que destacan de este espacio renacentista, que apostó por una reordenación del discurso.

Además, se está realizando una renovación museográfica de las salas dedicadas a Goya, poniendo de relieve nuevos subrayados y características de la obra del pintor. A esto hay que sumar las 211 estampas de primera edición, propiedad de Fundación CAI, que el centro expositivo recibió en depósito y que incluyen grabados de las series de los Caprichos, Desastres de la Guerra, Tauromaquia y Disparates. La colección goyesca del museo no para de crecer, y muestra de ello es el óleo sobre lienzo La Virgen con San Joaquín y Santa Ana, dado a conocer al público y que evidencia el estilo de un Goya joven, pero con plena madurez artística.

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