Imagen del cómic Pinocho Blues
El cómic es obra de Carlos Bibrián Luna

Gepeto está tocando fondo, una crisis económica le salpica y, arruinado y dado a la bebida, recibe otro mazazo cuando su hijo Ego se marcha para siempre al Bosque de la Ilusión. Decide entonces crear un muñeco de madera y larga nariz al que llamaría Pinocho y comienza a soñar con que, quizás, un día este pueda hablar, saltar y hacerle la compañía que Ego ya no le hace. El sueño se cumple pero Pinocho también abandona a Gepeto y se marcha al bosque, donde ese muñeco de madera se convierte en algo radicalmente distinto al clásico de Collodi de 1940 y al reciente «Pinocchio» de Guillermo del Toro. Pero el cómic «Pinocho Blues» del aragonés Carlos Bribián Luna tenía algo especial y fue precisamente eso lo que lo llevó directo al MOMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York) como parte de la exposición «Guillermo del Toro: Crafting Pinocchio».

Crafting Pinocchio se puede ver hasta el 15 de abril en el MOMA y está compuesta por diferentes ediciones e interpretaciones clásicas y contemporáneas de Pinocho provenientes de todas las partes del mundo. Y en ese mundo está Aragón, claro, aunque el ilustrador Carlos Bribián todavía no sabe cómo. «Pinocho Blues comenzó en 2009 cuando participé en un monográfico sobre cuentos clásicos y yo era el encargado de hacerlo sobre Pinocho. En ese momento hice como unas 8 páginas, pero el proyecto creció y cuando la editorial Glenat decidió publicármelo ya tenía 350. Lo publicaron en 2010 y en 2022 me llamaron del departamento de cine del MOMA para decirme que lo habían seleccionado como parte de la exposición, aunque yo no lo mandé así que todavía no sé cómo llegaron hasta él», ha asegurado.

Con influencias de Studio Ghibli de Hayao Miyazaky, Will Eisner, del cómic europeo intimista y del manga, «Pinocho blues» profundiza en el alma de los personajes como Pinocho, Gepeto, Pepito Grillo y otros inventados por el ilustrador. Uno de ellos es Ego, el hijo de Gepeto. «Todos tenemos un ego y eso implica que todos tenemos una serie de enredos personales, emocionales y mentales que tenemos que afrontar. El Ego personifica las obsesiones, los extremos del alma humana y las sombras», relata.

Un buen plato de jamón, queso y olivas, guisos y caldos y trajes y sombreros que nos recuerdan a Andalucía, además de una crisis económica que estalló en 2010. «Pinocho Blues» es misterio, fantasía y también costumbrismo pues el ilustrador quería retratar los espacios y ambientes de España. «Me interesaba plasmar en el cómic y diseñar los personajes en base a lo que sucede en España, a lo que comemos, cómo nos encontramos y lo que nos preocupaba en ese momento que fundamentalmente era la crisis económica», explica el ilustrador.

Y respecto al parecido, o no, con la recientísima versión de Guillermo del Toro, Carlos Bribián Luna reconoce que hay algunas similitudes y que la del cineasta mexicano es una «versión muy interesante y muy diferente a todo lo que se ha hecho anteriormente».

GUIONISTA, ACTOR, DIRECTOR, ILUSTRADOR…

A Carlos Bribián Luna le definen tantas cosas que podría no definirle ninguna. Guionista, actor, director e ilustrador pasa del cómic a la pantalla en un abrir y cerrar de ojos. De hecho, este próximo 14 de enero presenta en el Centro de Historias de Zaragoza su nuevo largometraje: «Transmisión de luz: El misterio de la piedra cristal».

Un proyecto que habla de la familia, el amor y la libertad y que se presenta como una invitación a explorar diferentes puntos de vistas y ahondar en el tabú. De momento, no se puede contar mucho más y es que un halo de misterio lo envuelve todo en este filme en el que Carlos se ocupa de la dirección, los dibujos y también se atreve a pasar al otro lado de la cámara como actor.

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