Ha sido el Rey Felipe VI quien, 37 años después de poner él mismo la primera piedra, ha inaugurado este miércoles los actos por el 25º aniversario de la restauración

Fue construida como residencia de los reyes hundíes de Saraqusta, allá por el siglo XI, y hoy, alrededor de mil años después, alberga historia viva del legado de las culturas islámica y cristiana en la ciudad. Fue una iniciativa del monarca Abu Yafar al-Muqtadir lo que convirtió en una realidad el palacio de La Aljafería, una de las joyas musulmanas del sur de Europa junto con la Mezquita de Córdoba y la Alhambra de Granada, que permanece más reluciente que nunca gracias a la profunda restauración que sufrió en los 90 y de la que ahora se cumplen 25 años.

Cuenta la leyenda que La Aljafería se levantó en una sola noche, en un paraje llamado al-Musara (Almozara), cuando el Padre Ebro aceptó el deseo de un príncipe de la taifa, Ben Alfaje, de levantar “el alcázar más bonito jamás construido” a cambio de Hanifa, su esclava favorita. Sea como fuere, ha sobrevivido al paso del tiempo y de múltiples reyes, a los Sitios de Zaragoza y una Guerra Civil, hasta ser hoy la sede de las Cortes y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco como parte de la arquitectura mudéjar de Aragón.

Ha sido el Rey Felipe VI quien, 37 años después de poner él mismo la primera piedra, ha inaugurado este miércoles los actos por el 25º aniversario de la restauración que ha permitido ver un palacio de mil años de vida actualizado al siglo XI. Su designación como sede de las Cortes en 1984 obligó a terminar los trabajos iniciados a mediados de siglo por los arquitectos Francisco Iñiguez y Ángel Peropadre, y fueron Luis Franco y Mariano Pemán los encargados de ejecutar todo el proyecto de restauración.

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UNA “JOYA PATRIMONIAL”

Toda una joya patrimonial, como ha expuesto el presidente de las Cortes, Javier Sada, que mezcla los estilos arquitectónicos de todas y cada una de las culturas que en ella han convivido, persistiendo valores como “el acuerdo y el pacto”, que “afortunadamente están presentes en nuestra sociedad y en esta casa”, ha destacado el máximo representante del Parlamento, que ha dado la bienvenida al monarca antes de saludar a los diputados y representantes institucionales.

Un edificio “vivo” después de mil años que, “rodeado de restos de artes hispanomusulmán o mudéjar”, proyecta el futuro “debatiendo sobre nuestro presente y el de Aragón” y “cómo contribuir a crear una España mejor”, ha señalado Sada, situando, asimismo, a La Aljafería como el “mejor legado” para “entender de dónde venimos y cómo somos”.

De hecho, el presidente de las Cortes ha recordado el origen de esta institución “identitaria” en el siglo XII, siendo “una de las más antiguas del mundo”, lo que hacía “indisoluble” la convivencia entre la parte monumental y parlamentaria. “El destino ha sido muy generoso con La Aljafería, encomendándole, desde hace cuatro décadas, que sea la sede de la representación aragonesa”, ha señalado Sada.

ANIVERSARIO DE LA RESTAURACIÓN

Tras el discurso, Felipe VI ha descubierto una placa conmemorativa del aniversario de la restauración en el pórtico norte del palacio similar a la que ya descubrió en 1998, hace veinticinco años, para la inauguración de la reforma. Su Majestad ha saludado en el patio de San Martín a la Mesa, a la junta de portavoces y a varios expresidentes del Parlamento, acompañado también por la ministra de Educación, Pilar Alegría, así como de los arquitectos encargados de la restauración del palacio, Luis Franco y Mariano Pemán.

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