Leonor Watling y Borja Cobeaga
Leonor Watling y Borja Cobeaga este viernes en el Auditorio

Borja Cobeaga se sacó el carné de conducir a la cuarta, (eso sí la teórica a la primera) y pasados los cuarenta. Cuatro intentos que fueron como una vida paralela en la que el guionista acudía a la autoescuela y se sentaba al lado de una de sus alumnas de la escuela de cine mientras un carismático profesor gritaba «dale colacao» en lugar de decir «acelera». A Borja Cobeaga le costó más sacarse el carné que hacer una serie de un tipo cuarentón al que también le cuesta sacarse el carné. Ese tipo es Lopetegui, interpretado por Juan Diego Botto, y la serie es «No me gusta conducir», una comedia que ha hecho estallar en risas este viernes al Auditorio de Zaragoza dentro de las actividades programadas por los Feroz de la mano del guionista y de la actriz Leonor Watling.

Borja Cobeaga habla de traumas y de sentirse torpe al sacarse el carné y a Leonor Watling la autoescuela le pidió un justificante del primer concierto que dio con Marlango dentro de la gira Tecnicolor para que no se le caducase la teórica. Pero caducó. «Lo mío fue absolutamente patético. Cada vez que pagaba para sacármelo me salía trabajo y nunca podía presentarme. Entonces conseguí aprobar el teórico pero justo hubo huelga de examinadores y no se podía y cuando pude tenía rodaje», cuenta Watling.

«Cualquier idiota con graduado escolar puede aprender a conducir en una semana. Y tú con un doctorado en literatura medieval, no». Es decir, que cuanto más idiota es uno más fácil le resulta sacarse el carné. Al menos, así lo piensa Lopetegui en «No me gusta conducir» mientras su profesor de autoescuela Lorenzo (intepretado por David Llorente) exclama «echa el freno madaleno» y repite «nervosio» una y otra vez. Y es que, ante la pregunta de si hay que ser una persona peculiar y estrambótica para ser profesor de autoescuela, Cobeaga y Watling coinciden: «hombre, hay que estar ahí, ¿eh?».

«Hombre te lo tienes que pensar, ¿eh? Meterte en una autopista con un tío que no sabe conducir…» decía Watling. Cobeaga opinaba que las autoescuelas son «microcosmos alucinantes». «Estábamos intentando localizar en qué autoescuelas rodar y el equipo estábamos hablando de que en tal sitio se podía aparcar y de repente salió un diciendo: ¡ESTACIONAR! Si es alguien que ante ese tipo de detalles salta, imagínate la configuración mental que tienen del mundo», contaba el guionista.

Entre «aquí el único culo que me interesa es el del coche», subidas al bordillo y la desesperación de un personaje erudito al que se le complica un poco eso de meter tercera o incorporarse a una rotonda, se construye una serie que refleja ese miedo al fracaso y a equivocarse. «El miedo a equivocarse no se pierde nunca, pero se domestica», cuenta el guionista. Ligado para siempre con la comedia, Cobeaga decía no poder separarse de ella porque «no hay nada más adictivo que ver que un chiste que se te ocurrió hace dos años en el sofá provoca en la gente una carcajada años después».

Y mientras todo ocurre en el coche donde, por cierto, rodar se hizo un poco complicado debido al «calor infernal» de Madrid y a no poder poner el aire acondicionado por el ruido, una historia de desamor subyace. Pablo Lopetegui e Iria (Leonor Watling) están divorciados pero son amigos, ella es su conductora y le quiere y él la quiere también. «Nos encantó que se contara esas rupturas que hay en la vida pero que no se ven en la ficción. Casi siempre el ex es un hijo de puta o esta enfadado pero en la realidad hay muchas parejas que se quieren mucho y se separan así. Hay más pena que enfado», cuenta Watling.

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