Carmen Posadas
La escritora Carmen Posadas ha presentado este martes su último libro "Licencia para espiar" en el Patio de la Infanta de Zaragoza

Malinche, Catalina de Medici o Caridad Mercader. Tres nombres de mujeres históricas que no resuenan en la memoria de nadie, pero que hacen eco de fuerza y valentía. Pertenecientes a diferentes épocas, todas ellas tenían algo en común: el espionaje. Ellas fueron solo tres de las espías históricas que consiguieron información de gran utilidad para el desarrollo de los estados que conocemos en la actualidad. Con el objetivo de darles la visibilidad y el reconocimiento que merecen, la escritora Carmen Posadas ha publicado “Licencia para espiar”, un libro ensayo que realiza un recorrido por la historia del espionaje contada a través de las mujeres que han ejercido esta profesión. Una obra que la autora presenta este martes en el Patio de la Infanta de Zaragoza en la segunda sesión de los “Martes de Libros” organizada por Fundación Ibercaja. En esta jornada, la escritora uruguaya ha desvelado los pequeños secretos de su novela con el también escritor y periodista Antón Castro.

Para crear este libro, Posadas se remontó a los años 70 cuando, todavía siendo ella pequeña, se trasladó a Moscú con su familia ya que su padre trabajaba en la embajada de Uruguay en la capital de la Unión Soviética. “Era como vivir en una novela de espías porque los rusos, incluso a día de hoy, tienen mucha afición por el espionaje. En aquella época pude ver en acción a bastantes espías y me interesó averiguar como era este fenómeno y como han evolucionado a lo largo de la historia”, ha explicado la que fue Premio Planeta en 1998 con «Pequeñas infamias».

El volumen comienza con las experiencias de la propia Posadas para poder crear el hilo conductor de la novela. Es entonces cuando se remonta a la Biblia, donde se describe la primera misión de espionaje femenino documentada realizada por Rahab, una mujer que logró información para que los israelitas hicieran caer las murallas de Jericó. Recuerda también a las “comedoras de veneno” de la India, que ingerían veneno en pequeñas dosis para que un solo beso suyo bastase para matar a una persona. Posteriormente, recorre el mundo clásico de Grecia y Roma, los tiempos de Hernán Cortés, la Edad Media o la caída de la Unión Soviética. “Licencia para espiar” finaliza con una entrevista a una espía española en activo que explica cómo se inician en la profesión, cómo es el entrenamiento y qué precio hay que pagar para convertirse en espía. “La evolución del espía ha ido a la par que la evolución de la humanidad, no se puede espiar igual en la Biblia que en el siglo XX. Los medios científicos y tecnológicos han ido cambiando y esta profesión ha ido siempre muy ligada a ellos”, ha remarcado Posadas.

Es muy difícil hacer un retrato robot de las mujeres espías. Ha habido mujeres de clase alta, humildes, reinas, princesas… Ha habido de todo. Lo único que ha tenido en común toda estas mujeres es la inteligencia y una valentía personal muy grande”, se ha pronunciado la autora. No obstante, ha dado la clave para justificar por qué etas mujeres fueron grandes profesionales: “Eran muy buenas espías porque una de las cualidades de una buena espía es que nunca nadie sepa que lo eres”.

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