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Con las pocas monedas que sus padres y abuelos le han dado, no sin esfuerzo, el pequeño Charlie Bucket corre por pastelerías y tiendas de golosinas buscando una única cosa: el chocolate Wonka. No es una chocolatina cualquiera, pues algunas de ellas esconden en su interior un reluciente billete dorado que otorgará a su poseedor el poder de visitar, ni más ni menos, que la fábrica de Willy Wonka, el mejor maestro chocolatero del todo el mundo. El destino o la magia de Wonka, hacen que Charlie consiga el billete dorado y se adentre junto a otros cuatro niños en un mundo de fantasía con ríos y cascadas de chocolate, plantas de las que crecen golosinas y pequeños Oompa Loompa. Y ahora, Wily Wonka, interpretado por Daniel Diges, abrirá su fábrica en el Palacio de Congresos de Zaragoza con una super producción de Broadway del 16 al 19 de noviembre.

Con unos 27 actores sobre el escenario, más de 30 técnicos, cambios de vestuario y un ritmo frenético «Charlie y la fábrica de chocolate» es una producción para todos los públicos cargada de humor, a veces negro, e ironía. «Willy Wonka es un personaje excéntrico, todos giran a su alrededor y es muy muy particular. La verdad es que cuando me propusieron el papel pensé: «si es que soy yo», ha reconocido este martes Daniel Diges en la presentación de la obra. Diges ha asegurado que le caería «muy bien Willy Wonka» porque «la gente rara» le suele gustar. «Además es que tiene unos golpes divertidísimos, es un tipo muy gracioso».

La fábrica de chocolate de Willy Wonka es el lugar favorito de los niños, aquel en el que uno encuentra todo lo que algún día pudo imaginar. Hay pequeñas criaturas, llamadas Oompa Loompa, que se encargan de manipular y ayudar a Willy en la elaboración del chocolate. Hay cascadas y ríos de cacao inmensos y de lo más apetecibles (que se lo digan a Augustus Gloop), hay plantas de las que crecen golosinas y hay, también, ardillas que no son tan adorables como pudieran parecer. Trasladar toda esa magia al teatro ha sido, según Carlos Alexandre, director de espectáculos de la productora Letsgo, «un reto mayúsculo».

«Tenemos una cascada de chocolate con pantalla LED, luego un decorado con jardín también con todo el chocolate. El tubo que absorbe a Augustus Gloop se ha hecho a través de un truco de magia, también está la sala de mezclas donde hago toda las esencias y salen bombones que explotan, piruletas peludas y todas mis creaciones como maestro del chocolate», ha contado Daniel Diges. Uno de los momentos favoritos del actor es la parte final del ascensor donde Willy sale con Charlie. «Ver a todos los espectadores tan emocionados, sin perderse detalle de lo que ocurre, todo iluminado por las estrellas. La verdad es que es mágico», ha relatado.

Diges es una de las caras más recurrentes de los musicales en España y tras pasar por Los Miserables, Kinky Boots o El Médico ha aterrizado en una obra «completamente diferente». «La verdad es que no me ha sido difícil, no ha sido un reto porque la he asumido con muchas ganas e ilusión y me lo paso genial en cada pase que hacemos. A mí me encanta el chocolate además y cuando estaba trabajando en el papel me fui a una tienda de Madrid que vendía el original chocolate Wonka. Ha sido una pasada», explicaba.

«Charlie y la fábrica de chocolate» es algo más que la historia de cinco niños que se adentran en un mundo de fantasía. «La historia te enseña a que tienes que ser quien quieras ser, pero lo tienes que hacer desde la humildad. Charlie en ningún momento tiene esa ansiedad de conseguir la fábrica de chocolate, a diferencia de los otros niños. Sobre todo te enseña a que si quieres conseguir cosas grandes en esta vida debes hacerlo desde la nobleza», ha relatado el artista.

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