Los maños cuajaron un nefasto partido y merecieron perder. Foto: Real Zaragoza (Tino Gil)

Una película de terror se queda corta para lo ofrecido por el Real Zaragoza ante el Lugo en el Estadio Municipal de La Romareda. Y encima con un final donde “muere” el protagonista. El cuadro gallego se llevaba los tres puntos de la capital aragonesa en el minuto 97, de forma merecida, tras una segunda parte donde los de Carcedo sucumbieron ante todos y cada uno de sus planes. Acertados o no sobre la pizarra no funcionaron, y el 1-2 final lleva los nervios a orillas del Ebro.

Comenzando por la alineación, el técnico modificaba en exceso el once sin excesiva necesidad, más preocupado por adaptarlo al estilo del Lugo que por potenciar las virtudes que tiene la plantilla zaragocista. Francés al lateral, Gámez de interior, Lluís central y, ante la marcha de Chavarria, Nieto al costado zurdo. Arrancaron bien los blanquillos y a punto estuvo Simeone de hacer el primero de cabeza tras un inicio donde Bermejo sí pudo aparecer entre líneas, el más activo junto al delantero.

Esa superioridad blanquilla acabó, aproximadamente, en el minuto 20. No porque el Lugo fuera mejor, pero los espacios desaparecieron a la vez que emergían las dudas, tanto en el césped como luego contagiadas a la grada, con más de 20.000 espectadores. Eugeni, con amarilla, no aparecía; Bermejo se difuminaba ante la ausencia de balones; y la profundidad llegaba con cuenta gotas por ambos costados.

Estuvo el Lugo muy cerca de adelantarse con Chris Ramos superando en un centro a Francés, en su peor partido como zaragocista probablemente, pero su testarazo se marchaba al larguero. Y, de ahí, al gol local. Simeone recogía un balón de Gámez en una buena internada del diestro, batiendo a Whalley en el 47 tras un barullo en el área. Lo revisaría el VAR, televisión rota incluida, y el árbitro concedía finalmente el tanto para irse al descanso con 1-0.

Segunda parte

Lejos de generar el gol tranquilidad, con Vada ya por Eugeni en el campo, sucedió todo lo contrario. El Lugo daba un paso adelante y el Real Zaragoza buscaba la contra. A punto estuvo de hacer el segundo Simeone tras una transición rápida, incluyendo centro de Gámez a la cabeza que el “Cholito” no dirigía entre los tres palos. De ahí al desastre, una fina línea que se superó con creces.

Empataría el Lugo poco después en el 56 en un triple fallo de Francés. Perdía la marca del canterano, despejaba mal y luego le superaba por alto Chris Ramos para, después de tocar en la cara de Jair, batir a Cristian. Un palo muy duro ante el que se esperaba una reacción enérgica zaragocista, que llegó con corazón pero sin ninguna cabeza, lo que a la postre le costaría el partido.

No existía el centro del campo, no existía la posesión y se convirtió el choque en un correcalles donde no había nada que ganar. En varias ocasiones estuvo el Lugo a punto de adelantarse, pero acciones in extremis de Cristian, Molina o Jair lo evitaron. Carcedo agitaba el árbol con Larra, sustituyendo a Gámez que estaba siendo el mejor, o con Mollejo, retirando del césped a Lluís López, que no estaba desentonando ni mucho menos.

Los cambios del entrenador terminaron por romper el choque y de desdibujar a su equipo. Incluso probó con el factor Gueye, ovacionadísimo, pero no recibió un balón en condiciones para mostrar su valía en el debut como zaragocista. Y, ya con el Real Zaragoza volcado, el desastre definitivo.

Pelota en principio franca para la defensa y Cristian, fallo incomprensible del rosarino, y a la remanguillé, Chris Ramos hacía el 1-2 en La Romareda en el minuto 97. Premio justo al mayor número de ocasiones del Lugo, equipo que logró desquiciar a propios y extraños con las “artes” a las que están acostumbrados pero que, en este caso, se llevó el máximo botín. Ni la actuación arbitral, nuevamente pésima eso sí, servían de consuelo o excusa para un Real Zaragoza que sólo suma 2 puntos de 12 y que comienza a meterse en problemas demasiado pronto.

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