A Pedri le costó conectar con la delantera de España. Foto: @sefutbol

Después del 7-0 a Costa Rica, España tenía la misión de confirmar sus buenas sensaciones ante una Alemania que se jugaba prácticamente su futuro en Catar. Un gol de Morata en la segunda parte puso de cara el partido para los de Luis Enrique, que, sin el brillo del debut, firmaron un serio encuentro en una prueba de nivel. Pero los germanos aprovecharon un hueco en la zaga para poner el empate y mantener sus opciones de clasificarse para octavos después de verse prácticamente fuera del Mundial.

Dani Carvajal fue la única novedad de Luis Enrique en el once titular, manteniendo a Rodri como central y el ataque con Ferrán, Olmo y Asensio como falso nueve. Un sistema similar al planteado por Alemania, con Müller como referencia ofensiva y tres en el centro del campo. España salió dominadora, con la clara intención de mover el balón y marear al combinado germano, poco acostumbrado a correr detrás de la pelota. Y el primer aviso fue para Olmo, con un latigazo desde la frontal que obligó a Neuer a poner una dura mano para, aliándose con el larguero, evitar el primer gol de la noche.

Alemania, consciente de que tenía media clasificación en juego, no se achicaba y no dudaba en presionar arriba a la salida de balón de España desde los centrales, tratando de cortocircuitar la magia de Gavi y Pedri. Poco a poco, los alemanes fueron frenando el juego de España, aceleró cerca del minuto 20 con una buena combinación entre Busquets, Gavi y Pedri, que no vio a un Olmo desmarcado en banda izquierda. Después, Alba probó fortuna con la derecha y desde la frontal, pero el disparo salió cerca del palo de Neuer. Respondió Gnabry con un zurdazo que no encontró la portería de Unai Simón.

La alta presión alemana iba alejando al centro del campo, sobre todo a Busquets, de la delantera, e impedía que España pudiera avanzar con balón. Ferrán tuvo dos buenas ocasiones, la primera en una buena carrera de Olmo anulada por fuera de juego, y la segunda en el rechace de un córner, pero Musiala se tiró con todo para taponar su disparo. Pero si hay una faceta donde Alemania es superior es el balón parado, y lo aprovechó Rudiger para anotar el 0-1 en una falta lateral donde entró completamente solo en el punto de penalti. Afortunadamente para los de Luis Enrique, entró el VAR para anularlo por fuera de juego.

SEGUNDA PARTE

El guion tras el paso por vestuarios fue similar al de la primera mitad, con Alemania imponiendo su alta presión para dificultar las conexiones con una España en la que Asensio dio un paso para jugar más cerca de Pedri. No tardó Luis Enrique en mover el banquillo para dar entrada a Morata por un Ferrán con poca participación y acierto. Los germanos tuvieron una buena ocasión al robar una arriesgada salida de Unai Simón, pero se recompuso con una gran atajada a Kimmich.

Alemania estaba obligada a dar un paso adelante e iba a dejar espacios atrás, que fueron perfectamente leídos por España. Olmo vio la subida de Alba, que pone el pase perfecto a la entrada de Morata, en el campo cinco minutos antes, para adelantarse a Sule y superar a Neuer. Un tanto que dejaba a los de Luis Enrique prácticamente clasificados para octavos de final y a Alemania contra las cuerdas, pero aún con opciones.

Tras el gol, un mazazo para los alemanes, Luis Enrique reforzó el centro del campo con Koke y trató de explotar los espacios con la explosión de Nico Williams. Tuvo el empate Alemania con un mano a mano de Musiala, que aprovechó que Carvajal se durmió y rompió el fuera de juego, ante Unai Simón, que se hizo enorme ante el joven jugador del Bayern para mantener el 1-0.

Pedía Luis Enrique que sus jugadores convirtieran los últimos diez minutos en un rondo total por el campo. Kimmich tuvo una gran ocasión con una peligrosísima falta en la frontal del área que golpeó en la barrera. Y en el 82 llegaría el empate. Con Alemania volcada, Fullkrug aprovechó una internada en el área para bombardear la portería de Unai Simón, que no pudo hacer nada para evitar el 1-1.

Quedaba cinco minutos, más el eterno añadido de este Mundial, en el que ambas se mostraban satisfechas con el empate, sin renunciar a cazar una ocasión que les diera la victoria en los últimos minutos. España tembló con dos córner en el 92 y en el 95, bien defendidos esta vez por la zaga y por un seguro Unai Simón por alto para cerrar un 1-1 que no deja descontentos a ninguna de las dos selecciones.

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