El camarero alineó seis vasos, los tres primeros llenos vino y los tres siguientes vacíos. A continuación, retó a los parroquianos a que movieran los vasos de modo que ocuparan posiciones alternas: Lleno-Vacío-Lleno-Vacío-Lleno-Vacío. Quien lo hiciera con el menor número de movimientos, ganaría una botella de buen vino. ¿Cómo lo haría el lector?

Si no encuentras la solución PULSA AQUÍ

Tomamos el segundo vaso y vertemos su contenido en el quinto.

En el vino está la verdad, en el agua la salud.

LO MÁS VISTO