El presidente de ADEA, Salvador Arenere, y el secretario general, José Guillén, han presentado los resultados de la encuesta

El incremento de costes y precios y la consecuente caída de las ventas, el aumento de los contagios por covid y las pocas previsiones de mejora de la situación internacional tras la guerra en Ucrania son en la actualidad las principales preocupaciones de los directivos aragoneses. Así lo aseguran los resultados del Indicador de Opinión de la Asociación de Directivos y Ejecutivos de Aragón (ADEA) correspondientes al primer semestre de 2022, que han sido presentados este martes por el presidente de ADEA, Salvador Arenere, y su secretario general, José Guillén.

Un total de 216 directivos de la Comunidad, la mayoría pertenecientes al sector servicios, han participado en esta encuesta que recoge su opinión acerca de diferentes aspectos de la coyuntura económica, así como sus previsiones para próximos meses. Ha sido la cifra más elevada de participación hasta el momento, algo que Salvador Arenere achaca a esa palabra que impera entre la sociedad y, como es natural, entre los directivos aragoneses: la incertidumbre.

La guerra en Ucrania está teniendo graves consecuencias en la economía mundial por el aumento del precio del combustible, que ha desencadenado una crisis de precios en todos los sectores, empezando por el de la energía, y esta inflación -situada en 10,2% en el mes junio- está provocando una caída de las ventas generalizada. “Los directivos se preguntan qué hacer con sus empresas, cómo actuar y cómo gestionar la situación si sus ventas van a bajar y las exportaciones se resienten”, ha afirmado el presidente de ADEA. Tal como ha subrayado José Guillén, aunque las perspectivas de estabilidad se mantienen entre los directivos aragoneses, “se incrementan las sensaciones de empeoramiento y descienden notablemente las previsiones de mejora por su parte”.

Aunque parecía que comenzaba a visualizarse la normalidad tras la covid-19, el aumento de contagios de las últimas semanas ha provocado que regrese también la incertidumbre en este aspecto y que las buenas previsiones relativas al turismo estén comenzando a ponerse en duda “tras el incremento de cancelaciones de viajes a última hora”, ha asegurado Arenere.

En plena ola de calor, el presidente ha mostrado preocupación por cómo va a afectar el incremento de los precios a los hogares españoles “que deberían poder encender el aire acondicionado”, y también ve un problema en “la posibilidad de que la gasolina suba todavía más y su precio alcance los tres euros”. Como solución a este “empobrecimiento real de la sociedad española”, los directivos aragoneses proponen “flexibilizar impuestos, lo que ayudaría además a que las empresas continuaran siendo competitivas”.

La paridad dólar-euro, que supone una depreciación “superior al 10 o 15 % en un mundo dolarizado”, es una de las cuestiones que más preocupa a los de ADEA, así como “la enorme deuda de nuestro país, de 1.440 billones de euros, que continúa creciendo y ha disparado la prima de riesgo, obligando al BCAE a establecer un mecanismo temporal para proteger a Italia y España”.

“Hay que hacer algo pero el peligro es que, si no se hace bien, se generará más inflación”, ha sentenciado el presidente de ADEA, que ve la clave en “mirar dónde está el punto de equilibrio”. Según los directivos aragoneses, “el gran incremento de la recaudación del Estado permite una flexibilización de impuestos que debería tenerse en cuenta”.