Los paros no han tenido gran repercusión en la actividad económica de Aragón. Foto de archivo

Los transportistas organizados bajo la Plataforma de Defensa del Transporte han iniciado este lunes unos nuevos paros indefinidos que amenaza con paralizar la logística nacional como ya hiciera durante casi un mes en la pasada primavera. Lo hace, a diferencia de la anterior, sin el apoyo de todo el sector ni de las patronales más representativas, y siendo convocada en uno de los periodos de más actividad, a las puertas del Black Friday y las campañas de Navidad.

Aquel paro del mes de marzo finalizó con un paquete de medidas de 1.000 millones de euros, entre los que se incluyen bonificaciones para el combustible, ayudas directas y una ampliación del plazo de vencimiento de los créditos ICO, así como el compromiso de reforzar los controles para evitar que se circule a pérdidas. Es, precisamente, el cumplimiento de este punto el que reclaman con los paros.

Los paros, que no han tenido gran repercusión en la actividad económica de Aragón, han comenzado este lunes con una manifestación en Madrid, a la que se han desplazado transportistas de todo el país. La marcha, a la que han acudido varios miles de profesionales, ha transcurrido sin grandes complicaciones y con consignas pidiendo la dimisión de la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, o reclamando soluciones.

No obstante, este paro no ha contado con la respuesta de todo el sector. De hecho, desde Tradime, la Asociación Empresarial de Transportes Discrecionales de Mercancías de Aragón, manifestaron su “total desacuerdo” con la huelga, ya que consideran que sería “insostenible” para muchos de sus autónomos y pymes, “más aún por las fechas en las que estamos y por convocar un paro de manera indefinida”.

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