Desde el Clúster confían en que 2023 sea el año de la recuperación y que permita dejar atrás toda la “tormenta perfecta” que ha caracterizado a la industria desde la pandemia

La industria de la automoción ha dado por superada su transición hacia la producción del coche eléctrico tras vivir una “tormenta perfecta” en los últimos años, con la pandemia, la tensión de materias primas y las cadenas de suministro, la inflación y la crisis enérgetica. Desde el Clúster valoran con “satisfacción” que las empresas han “hecho los deberes” y “han estado a la altura” del reto de “abordar en tres años lo que se haría en una década”.

Pero ahora, el sector urge más incentivos públicos a la compra del vehículo eléctrico ante los elevados precios que, a día de hoy, supone la adquisición de un coche con energías verdes, así como una mayor instalación de infraestructuras que faciliten la decisión a los usuarios. “Nosotros hemos hecho los deberes, hemos preparado la industria, pero necesitamos que las infraestructuras y la incentivación a la demanda sea la adecuada, para que esta modalidad convenza al ciudadano de su compra y uso”, ha remarcado Benito Tesier, presidente del Clúster de la Automoción de Aragón (CAAR), que, a partir de ahora, se transforma en el Clúster de Automoción y Movilidad de Aragón para abrirse a todos los sistemas de transporte y empresas.

No en vano, según los datos del CAAR, en España se fabricaron tres millones de vehículos en 2019 y se matricularon 1,6 millones, mientras que en 2022 la producción ha caído a los dos millones y la matriculación, a unos 850.000. Y de estos, solo el 3% es un eléctrico puro. Además, el parque automovilístico nacional tiene 28 millones de vehículos, con una antigüedad media de entre 13 y 14 años, de los que solo 77.000 son eléctricos. “Al usuario no hay que forzarle, sino convencerle de las tecnologías y la descarbonización que hemos llevado a cabo, y necesitamos que se incentive el cambio”, ha insistido Tesier.

¿TENDRÁ IMPACTO EN EL EMPLEO?

Una de las principales cuestiones que preocupan al sector es el impacto que tendrá esta transición en el empleo, ya que, según los expertos, la producción de coches eléctricos requerirá menos puestos de trabajo que los tradicionales de combustión. Actualmente, la automoción da empleo a unas 26.000 personas, aunque desde el Clúster creen que no habrá una destrucción generalizada del empleo, sino una “redistribución”, teniendo en cuenta que la Comunidad no produce motores, sino otras piezas del coche.

Veremos flujos de oportunidades y ubicaciones de esa masa social que emplea el sector de la automoción. No vemos una destrucción de ese empleo, sino una redistribución y una recolocación. De ahí la importancia en la utilización y dinamización en captar los máximos fondos europeos para buscar la reactualización de conocimientos y que evolucionen las carreras profesionales”, ha señalado el presidente del CAAR.

En este sentido, el Clúster ha iniciado junto con el Inaem un proyecto, con fondos de la Unión Europea, para formar y recualificar a 320 trabajadores que perdieron su empleo como consecuencia de la pandemia. De ellos, una docena ya han iniciado estos cursos. “Buscamos todo lo que tiene que ver con tecnologías de la industria 4.0 y digitalización. No es solo formar, sino reintegrar a los trabajadores en el sector”, ha explicado el gerente del CAAR, David Romeral.

PERSPECTIVAS PARA 2023

Con ello, desde el Clúster confían en que 2023 sea el año de la recuperación y que permita dejar atrás toda la “tormenta perfecta” que ha caracterizado a la industria desde la pandemia, con miradas puestas en todo el mercado europeo, teniendo en cuenta las restricciones que se van a imponer en las ciudades a los vehículos más antiguos. “Las perspectivas son positivas de cara a un incremento de la demanda. 2022 no ha sido bueno, por lo que la base seguramente sea mejorada”, ha remarcado Tesier.

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