Más dificultades están sufriendo otros sectores como el ovino, “muy envejecido”, y al que la nueva PAC le ha dejado con menos ayudas

La producción agraria aragonesa se ha elevado un 11,5% hasta superar los 5.640 millones de euros en 2022, pero, lejos de suponer mayores beneficios para los profesionales, estos han visto reducidas sus rentas un 8,7% respecto a 2021. El “desorbitado” incremento de los fertilizantes, gasóleo, productos fitosanitarios y piensos, que ha superado el 50%, así como los problemas de financiación por los tipos de interés han repercutido notablemente en las cuentas de los profesionales, cuya cifra total también ha disminuido hasta rondar los 18.000.

Así lo refleja el balance anual que realiza UAGA acerca de un 2022 marcado por la incertidumbre económica y climática, con una ola de calor, bajas precipitaciones, incendios y pedriscos. Una situación que no tiene mejores previsiones para el nuevo año, en el que se estrena una PAC “bastante peor que la de otros años”, que “facilita a los no profesionales el cobro de las ayudas” y que mantiene los derechos históricos, tal y como ha denunciado el secretario provincial por Zaragoza, José Antonio Miguel.

En concreto, la producción ganadera aumenta hasta los 3.586 millones de euros, liderada por el porcino y el bovino, lo que certifica a la Comunidad como un “territorio evidentemente ganadero”. Por su parte, la agricultura ha crecido un 7,5% para superar los 2.000 millones, con caídas generalizadas en la fruta, salvándose la cereza y la pera. “Estos aumentos no se ven repercutidos en las personas ni en la sociedad rural, sino que se está yendo a las grandes empresas para incrementar sus beneficios. Aumenta la producción agraria, descienden los profesiones y las explotaciones no tienen recompensa económica”, ha remarcado el secretario general de UAGA, José María Alcubierre.

SECTOR GANADERO

De esta forma, el sector ganadero ha seguido con la tendencia de los años anteriores, con el porcino como el “líder” en la Comunidad. Representa el 66% de la producción ganadera y el 39% del total, estando presente principalmente en La Litera (564 explotaciones), Bajo Aragón (449) y las Cinco Villas (441). “El sector está en manos de integradoras, no de empresas familiares, pero hace que den mucha vida a las explotaciones”, ha señalado el secretario provincial por Teruel, Alberto Escura.

No obstante, el porcino se ha visto afectado por el “virus Rosalía”, que llega a producir abortos del 50% y ante el cual no hay tratamientos ni vacunas. Esto está provocando que los cebaderos estén tardaron mucho más en llenarse, provocando pérdidas en aquellas empresas que cobran por cabeza. En total, Aragón ya cuenta con 9.874 millones de cabezas, creciendo un 11% y suponiendo un tercio de todo el censo nacional.

A su vez, el vacuno de carne supone el 15,3% de la producción total, con 563 millones de euros, y con mayor importancia en la provincia de Huesca, que concentra el 65% de las explotaciones. Sin embargo, la reforma de la PAC deja fuera a esos terneros de las ayudas, lo que deja en serio peligro a las empresas familiares. Además, ya solo 43 ganaderos se dedican exclusivamente al vacuno de leche, que ha sufrido un “increíble” aumento de los costes, que no han podido ser repercutidos en el precio final, afirman desde UAGA.

Más dificultades están sufriendo otros sectores como el ovino, “muy envejecido”, y al que la nueva PAC le ha dejado con menos ayudas pese a mantener el millón y medio de cabezas y representar el 10% de la cabaña nacional. “Los precios de venta del cordero, desde la pandemia, son atractivos, lo que hace que podamos trabajar”, ha explicado Escura, lamentando que, eso sí, es “inviable” mantener las explotaciones de ovino de leche.

El sector cunícola lleva arrastrando una crisis desde hace varios años por la pérdida de consumo, concretamente, desde que “las abuelas han dejado de cocinar conejo”. En Aragón quedan 158 explotaciones, un 13% menos que hace un año. También es minoritario el apícola, sufriendo “mucho intrusismo”, así como las importanciones de miel sin un “etiquetado claro” y que “no pueden competir con la calidad que se genera en Aragón”, defiende el secretario provincial de UAGA en Teruel.

SECTOR AGRÍCOLA

En el sector agrícola, el descenso de un 13,16% en la producción de fruta marca una campaña condicionada por las intensas heladas de principios de abril en todo el territorio, provocando una pérdida importante de las variedades tempranas. Las olas de calor de mayo y junio, el pedrisco y los incendios tampoco han ayudado a solventar las producciones, que han caído hasta las 381.500 toneladas, y que se suma a la reducción del 40% en 2021.

Ello ha provocado también un descenso en las contrataciones, principalmente en los meses de verano, ya que la recogida de la fruta apenas ha necesitado de trabajadores extra. “Lo único que nos salva es el ahorro en mano de obra, pero eso genera un problema social. Si no defendemos estos sectores complicados, donde además hay una falta de ánimo, la gente abandonará el sector. Veremos fincas más grandes, pero no gestionadas por agricultores”, ha expuesto el secretario provincial de Huesca y responsable de Fruta en UAGA, Óscar Moret.

Las producciones herbáceas también se han visto reducidas, de media, un 18% respecto a 2021. Aunque hubo un buen desarrollo del cultivo hasta la primavera, una temprana ola de calor en mayo provocó una drástica reducción de los rendimientos de los cereales. Una bajada en la producción que ha ido acompañada de un crecimiento de los precios, que ha llegado a niveles históricos: el trigo duro ha subido un 20%; la cebada, un 46%; el trigo blando, un 44%; y el maíz, un 35%. Gracias a ello, los agricultores han ingresado 1.367 millones, un 15% más que el año anterior.

SEGUROS AGRARIOS

Todos estos infortunios han provocado un incremento de las indemnizaciones de los seguros por las incidencias climáticas. La siniestralidad asciende hasta los 110 millones de euros, un 52% más que el año pasado, aunque desde UAGA aseguran que los daños por las heladas de abril, las tormentas de inicio de verano, los incendios y la sequía son mayores y que los seguros agrarios han quedado “desfasados”. “Sembrar una hectárea de trigo ha costado 750 euros de gasto. Si se me apedrea el 100%, Agroseguro me paga 492 euros, y si sufro una sequía, 372. Deben adaptarse a los costes de producción que tanto han subido”, ha reclamado José Antonio Miguel.

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