El stand de Zaragoza lucía multicolor con un lema que demuestra lo “abierta, solidaria y sensible” que es la capital del Ebro

Lleva la estela de su genio aragonés más ilustre allá donde va y, por ello, la esencia de Goya está en cada calle y en cada rincón de Zaragoza. Una ciudad que también se caracteriza por ser sensible, amable y acogedora con una bandera Lgbtq+ que muestra con orgullo. Es ciudad de cine, cultura y patrimonio y así se ha mostrado en la Feria Internacional de Turismo, Fitur, que estará hasta este próximo domingo en el Ifema de Madrid.

Zaragoza te quiere”. En el pabellón de las Américas entre exotismo y cócteles de mil colores, el stand de Zaragoza turismo lucía multicolor con un lema que demuestra lo “abierta, solidaria y sensible” que es la capital del Ebro, en palabras de la vicealcaldesa y concejal de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, Sara Fernández. Y así lo aseguraban también los encargados del stand que además han ensalzado la «joya» de Zaragoza, esto es, la Basílica del Pilar y han confesado a los curiosos que con unas buenas tapas en El Tubo (con la correspondiente explicación de por qué se llama así) la ciudad se veía «todavía más bonita».

Y además de bonita, Zaragoza se ha presentado como diversa y plural en la presentación del Congreso LGTB+@work que se celebrará por segunda vez en la capital aragonesa el próximo 29 de junio. Un evento empresarial en el que directivos de primer nivel del colectivo LGTB+ contarán sus historias en primera persona para promocionar la diversidad en diferentes ámbitos. Y es que tras «Los juegos del cierzo» y la muestra de cine internacional Zinentiendo, Zaragoza continua apostando por la diversidad y por «la libertad de ser quien uno es».

Algunos de los asistentes salían del colorido stand de Extremadura y se acercaban al de Aragón, quizás atraídos por el jamón de Teruel que no ha parado de salir en bandejas durante toda la mañana, o quizás también para descubrir por qué Zaragoza tenía unas Fiestas Goyescas. Y es que más de uno confesaba no saber que el de Fuendetodos nació precisamente en Fuendetodos, ni que el pueblo pertenecía a la provincia de Zaragoza, ni que en la capital aragonesa pasaría Goya 29 años.

Y para despejar todas las dudas, el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, ha sido contundente: «¡Bienvenidos al mejor stand de esta feria! Solo la gente más inteligente y con más gusto puede venir a hacer turismo a Aragón», ha confesado arrancando los aplausos de los asistentes. Y es que ya sea de paso, para los viajeros de Madrid a Barcelona o de Valencia a Bilbao, o yendo de propio, haciendo gala de una expresión puramente aragonesa, Zaragoza se ha presentado en el stand de Aragón como un lugar que tiene «muchísimas cosas».

Una de esas cosas son las Fiestas Goyescas que volverán a hacer un viaje en el tiempo llevando a Zaragoza al siglo XVIII del 28 de abril al 1 de mayo. Pasacalles, los cabezudos de Goya y Josefina Bayeu, música en directo, el videomapping de la fachada del Ayuntamiento de Zaragoza sobre el trazo del genio y centenares de actividades más rendirán homenaje al pintor aragonés por segundo año consecutivo.

«Zaragoza tiene 2.000 años de historia, La Seo, La Aljafería, unos excelentes embajadores como son Pignatelli, Goya o Gargallo. Tiene muchos motivos para venir a visitarla pero sobre todo hay que destacar las cosas que hemos hecho nuevas para darle motivos a la gente para venir a nuestra ciudad», ha asegurado Azcón.

Y allí estaba el Vive Latino, que vuelve otro año más a las orillas del Ebro en la Expo, las flores y el color del Zaragoza Florece que reunió a 300.000 personas durante dos días en el parque Grande, Goya, el Teatro Principal y el del Mercado con su récord de espectadores en este año y cientos de cosas más que han acabado arrancando en alguno de los asistentes un: «habrá que ir a Zaragoza, pues, ¿no?».

ZARAGOZA, CIUDAD DE CINE

Junto al súper stand que Netflix tenía en el pabellón 8 del Ifema que, por cierto, ha llamado la atención de centenares de visitantes, Zaragoza se mostraba como «ciudad de cine». Y es que aunque contra «La casa de papel» y las superproducciones de la plataforma poco se puede hacer, Zaragoza presumía con orgullo de que allí se rodó la primera película del cine español.

Fue en 1899 cuando Eduardo Jimeno rodó la primera película que se conserva del cine español: «salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza», un cortometraje que sirvió para que la capital aragonesa pueda presumir ahora con orgullo de llevar el cine en la sangre y de tener «spots» de lujo como la Aljafería o Los Monegros. Por eso, crearon la Zaragoza Film Office como una ventanilla para promover los rodajes en la ciudad y por eso también hoy animaban a rodar en la capital aragonesa en Fitur.

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