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El año 2022 cerró con una desaceleración de la actividad económica y del mercado laboral, que previsiblemente se prolongará en la primera parte de 2023

El año 2022 cerró con una desaceleración de la actividad económica y del mercado laboral, que previsiblemente se prolongará en la primera parte de 2023, pero no habrá crisis. Así lo indica el boletín cuatrimestral de coyuntura económica, que ha presentado el Colegio de Economistas de Aragón este viernes. En él apuntan hacia una inflación que parece haber iniciado la senda de moderación, pero se mantiene en niveles elevados, lo que junto al aumento de tipos de interés y la fiscalidad supone un freno al consumo privado y la inversión empresarial.

“Las malas expectativas se han desinflado, pero ahora vamos hacia un enfriamiento de economía, pero no a una situación de crisis económica ni de recesión grave. En todo caso, algunos trimestres más planos incluso alguno negativo, pero sin que estemos hablando de una crisis como tal”, ha explicado José María García, economista y miembro de la Junta del Colegio de Economistas de Aragón. García también ha apuntado hacia una previsión de crecimiento del PIB que es similar a la de otros organismos y se posiciona en torno al 1%.

Como diferencias entre la crisis causada por la pandemia con otras anteriores, que han permitido una mayor estabilidad, García ha apuntado hacia dos principales. “Tenemos una inflación más contenida que el resto de los países europeos, que eso no solía pasar, y que el mercado laboral no se ha deteriorado tanto como en situaciones anteriores”, ha explicado.

EL MERCADO LABORAL NECESITA QUE SUBA EL NÚMERO DE OCUPADOS

Un mercado laboral que, según el informe, en el final de 2022 desaceleró el ritmo de crecimiento en el empleo, incluso con descensos de la población ocupada y la población activa. Como medida principal, García apuntaba a una necesidad de que “crezca el número de ocupados”. “Hay una tasa de paro que decrece, pero no porque crece la ocupación sino porque la población activa cada vez es menor, eso no es bueno”, ha indicado.

Además, García ha apuntado hacia una falta de formación para trabajos específicos, que repercutiría en este número de ocupados. “Hasta las actividades menos complejas, son muy complejas. Las empresas nos dicen que cada vez tienen problemas para encontrar gente para trabajar. Hay un remanente de población parada que no está bien formada para las ocupaciones que se demandan. Tampoco es fácil, una persona que ya tiene unas capacidades y un trabajo, el cambiar a otro, no es automático”, ha explicado.

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