Imagen del taller de Origami de Fitur
Este domingo es el último día de Fitur en Madrid

El de Zaragoza es el único museo en Europa dedicado al arte japonés del origami y este domingo enseñaba en Fitur, la Feria Internacional de Turismo de Madrid, el noble arte de doblar una y otra vez el papel hasta convertirlo en una pajarita. Y no una pajarita cualquiera sino una teñida de la cuatribarrada y el rojo y amarillo de Aragón. El stand de la Comunidad en el Ifema se ha llenado de visitantes y curiosos que querían poner a prueba sus habilidades en esto de la papiroflexia y también aprovechar el último día de la feria para descubrir por qué Aragón es uno de los destinos turísticos de interior más visitados.

Quizás, la respuesta estuviese en la experiencia inmersiva 360º en la que tan pronto el visitante podía recorrer la parte aragonesa del Camino de Santiago o ver el arte Mudéjar en todo su esplendor. También pasear por los increíbles paisajes del Pirineo y Monte-Perdido o admirar el arte rupestre del Arco del Mediterráneo sin ni siquiera levantarse del asiento. O, quizás, en Aragón se haga patente eso de que a uno se le conquista por el paladar.

Y es que otra cosa no, pero la gastronomía aragonesa ha brillado en Fitur y ha conquistado a aquellos que no habían «probado cosa igual» que el jamón de Teruel. Por ello, el cortador que había en uno de los laterales del stand ha sido, probablemente, la persona más querida en esta feria. Entre showcookings, catas de vino del Somontano y los chicos de Atades reinventando el tradicional Guardia Civil, la «mesa de los sentidos» ha despertado pasiones un año más.

Allí, Raquel Latre invitaba a acercarse a la gastronomía no solo con el paladar sino que mostraba a los asistentes cómo el sabor de la longaniza de Graus explotaba y se hacía más intenso si uno se tapaba y destapaba la nariz o la manera en que la vista podía advertir la calidad de un buen vino. Unas cuantas tostadas de trufa, paté de ternasco y rodajas de longaniza después, los asistentes podían asegurar que Aragón se podía recorrer con los cinco sentidos a través de sus manjares.

La jota también ha sonado con fuerza durante estos cinco días de Fitur y es que el camino para convertirla en Patrimonio Inmaterial de la Unesco ya está en marcha. El stand de Aragón ha recibido personalidades ilustres e históricas en un viaje en el tiempo con los templarios de Monzón o los Amantes de Teruel para vivir, una vez más, la historia de amor más bella jamás contada con los Amantes de Teruel.

En Fitur, Aragón ha demostrado que tiene todos los tipos de turismo posibles: el enoturismo, el slowdriving, el turismo familiar, el cultural, el astroturismo… Además de mostrar al mundo diferentes reclamos como las Fiestas Goyescas, el Cipotegato, la app de Rutas Literarias «Ecos del paisaje» o presumir de pueblos como Alquézar que, por cierto, está entre los 35 más bonitos del mundo.

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