La negociación quedó totalmente encarrilada el pasado viernes

El Comité de Empresa de la planta de Stellantis en Figueruelas ha dado este lunes el “sí” a la oferta que la Dirección trasladó el pasado viernes para cerrar el nuevo convenio colectivo para los próximos cinco años. Los sindicatos UGT, CCOO, OSTA y CCP, que disponen de mayoría suficiente en este órgano, han aprobado la propuesta después de que sus distintas asambleas lo refrendaran durante el fin de semana. No habrá, finalmente, un referéndum entre la plantilla y se firmará en próximas fechas.

La negociación quedó totalmente encarrilada el pasado viernes cuando la compañía presentó su última oferta, en la que se comprometía con un plan industrial que incluía la instalación de una plataforma eléctrica (que el grupo denomina STLA), lo que garantizaba la producción de vehículos con energías limpias y de nueva generación más allá de 2030. No en vano, el Crossland X y el C3 Aircross finalizan su vida útil en 2024, mientras que la de los actuales modelos del Corsa se prolongará hasta 2026, un año antes de la vigencia de este convenio. Aunque la Dirección todavía no ha dado oficialidad a sus sustitutos, la planta ya lleva tiempo probando en sus líneas el ensamblaje del Peugeot 208.

Las condiciones económicas eran otra de las grandes prioridades de los sindicatos, aunque esta negociación quedó encarrilada en las primeras semanas de negociación. La compañía ofrecía una subida de sueldo del 5% a sus empleados para este 2023, y según el IPC hasta 2027, con un tope del 4%, pero con cláusulas en caso de que se sitúe por debajo del 2%, así como la homologación de las pagas por beneficios a las fábricas de Madrid y Vigo, cuyos trabajadores han doblado este año las de Figueruelas.

Además, este mismo viernes ponía sobre la mesa un bono extraordinario de 1.000 euros para todos los trabajadores, y otra paga de 400 euros en conceptos de atrasos lineales. En cuanto al empleo, la Dirección ha aceptado otra de las demandas de los sindicatos, ampliando a 350 el número de contratos de tiempo parcial que se convertirían en jornada completa, de los que 172 serán temporales que pasarán a fijos.

De esta forma, esta misma semana está previsto que se firme el convenio sin un referéndum previo entre los trabajadores. Los sindicatos mayoritarios sí querían que la plantilla votase el acuerdo alcanzado y que todo el Comité apoyara el resultado, pero CGT, OSTA (que sí va a validar el convenio) y Stopel se han desmarcado de este punto al entender que, aunque respetarían lo que dijeran los trabajadores, no les obligaba a firmar, por lo que el órgano suscribirá directamente el acuerdo sin consulta. Aunque lo habitual es que los trabajadores sí voten, en 2013 ya se pactó el convenio sin referéndum.

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