El precio de alquiler en la comunidad ha subido un 2,5% durante este último trimestre.

Zaragoza -para suerte de muchos- queda lejos de sumergirse en la odisea que supone para los de la capital encontrar un piso universitario en óptimas condiciones. Lo cierto es que, al comenzar el mes de septiembre, pocos universitarios esquivan el caos que supone navegar por cientos de páginas de alquiler donde muchos jóvenes esperan encontrar una habitación a la que poder llamar “hogar” antes de que den comienzo las clases.

Andrea (21 años) lleva más de tres años viviendo en un céntrico piso situado en plena zona universitaria. Aunque la estudiante prolonga año tras año su estancia en ese cómodo estudio, asegura que no es la realidad a la que se enfrentan la mayoría de los estudiantes. “Tuve mucha suerte cuando encontré el piso, estaba bien de precio y en muy buenas condiciones. Tristemente no suele ser lo común cuando los estudiantes somos los inquilinos”, relata la joven mientras recuerda situaciones completamente dispares a las que se han enfrentado muchos de sus compañeros.

Es el caso de Isabel (22 años), estudiante de Economía en la Universidad de Zaragoza, quien asegura que “no acertó” con su elección. Tras una búsqueda agotadora, la joven encontró un piso que se ajustaba a su presupuesto. Sin embargo, al llegar, el mobiliario roto y la suciedad eran las constantes que predominaban en el ambiente de aquel viejo piso situado en la Calle Tomás Bretón, en Zaragoza. “Se nos caía el techo. El casero no nos contestaba, había pertenencias que no eran nuestras, muebles rotos y en muy malas condiciones”, detalla la estudiante al recordar su fatídica entrada aquel septiembre de 2020.

Además de enfrentarse a unas condiciones poco deseables, Isabel denuncia haber pagado un total de 220 euros que no le corresponden, ya que “cuando finalizó el contrato, el propietario del piso no cambió la titularidad de los gastos”. “Después de dos años nadie me ha devuelto mi dinero, el casero nos ha bloqueado, además de no devolvernos la fianza”, denuncia la joven.

Las malas condiciones de las viviendas no son los únicos lastres que arrastran los jóvenes que optan por elegir la capital aragonesa como ciudad para disfrutar de sus años de estudiante. El incremento del precio de alquiler en Aragón es otro obstáculo para muchos de los universitarios, ya que según el último informe de Idealista el precio de alquiler en la comunidad ha subido un 2,5% durante este último trimestre, situándose en 8,2 euros /metros cuadrados, el mayor precio histórico en la región.

El portavoz de Idealista, Francisco Iñareta, señala: “La subida que han experimentado las rentas este trimestre no es ninguna sorpresa, es fruto de la reducción de la oferta disponible y de unas políticas de vivienda que lejos de hacer aflorar nuevo producto en el mercado, han espantado a inversores y ahorradores y reducido el parque inmobiliario”, indica Iñareta.

Desde la inmobiliaria Best House apuntan que, en algunas ocasiones, los propietarios de las viviendas han subido los precios si los inquilinos cumplen un requisito: ser estudiantes. “No entendemos el porqué”, aseguran. “Los estudiantes cada vez son más exigentes, antes se metían en cualquier lado y ahora buscan pisos en buenas condiciones”, concluye Enrique, el responsable de la inmobiliaria.

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