Estudiantes en la Facultad de Económicas
Los fines de semana es imposible encontrar sitio en las salas de estudio de la UZ

Largas colas y estudiantes esperando fuera con la esperanza de que se quede algún sitio libre. Ese es el estado de las salas de estudio de la Universidad de Zaragoza cada fin de semana en época de exámenes. Una situación insostenible de la que los jóvenes universitarios llevan años quejándose pero que sigue sin solución.

A las 8.30 abren las cinco salas de estudio zaragozanas, pero los alumnos llegan a sus puertas hasta media hora antes. Aguantando el frío y el sueño, los alumnos se ponen a hacer cola para asegurar su sitio, algo que entre semana, aseguran unas estudiantes de filología, no pasa. Ante esta situación, muchos universitarios se ven obligados a darse la vuelta y conformarse con estudiar en cafeterías o en sus casas, espacios que, muchas veces, no se adecúan a sus necesidades.

Y los pocos afortunados que consiguen hacerse con uno de esos codiciados sitios, no pueden reservarlo de manera indefinida. Tal y como avisa el tablón de anuncios que recibe a los estudiantes, si dejan sus cosas desatendidas durante más de 20 minutos, las retirarán para dejar el hueco libre, por lo que se acabaron los largos descansos o dejar los apuntes durante la hora de comer. Precisamente en ese corto periodo de tiempo, de 14.00 a 15.00 horas, las salas se vacían. Sin embargo, la odisea se repite por la tarde, cuando algunos alumnos se quejan de que ya a las 14.45 horas te quitan el sitio. Para intentar asegurarse de nuevo un hueco en la sala, algunos jóvenes han recurrido a comer en los bancos del campus.

Para intentar paliar esta situación el sindicato Estudiantes en Movimiento ha puesto a disposición de los alumnos una solución temporal: abrir la Casa del Estudiante. El próximo fin de semana este espacio estará disponible, de 9.00 horas a 21.00 horas, para permitir que más universitarios puedan estudiar en el campus. “Hemos organizado una biblioteca, abrimos un par de salas y las autogestionamos la gente de Estudiantes en Movimiento. Tenemos dos responsables allí, pero no es una solución permanente, no somos nosotras las que tenemos que ocuparnos de eso”, explica la responsable de políticas educativas y responsable federal de Estudiantes en Movimiento, Isa Galindo.

Con esta iniciativa consiguen que unos pocos alumnos tengan sitio, pero denuncian que muchos todavía se tienen que dar la vuelta. Por ello, desde el sindicato reclaman a la Universidad 200 plazas más en las salas de estudio de Zaragoza, mientras que para Huesca y Teruel piden que se aumenten hasta 400 y que, al menos una sala de cada ciudad, permanezca abierta hasta las 2.00 horas. “En Huesca y en Teruel la carencia de salas es enorme. En Teruel ahora mismo no hay y en Huesca solo hay una sala entonces el fin de semana es prácticamente imposible entrar allí, es incluso bastante peor la situación que en Zaragoza”, cuenta Galindo. Otra solución que proponen desde el sindicato es que se habiliten salas en los centros cívicos de la ciudad, aunque tampoco se ha dado respuesta a esta petición. Pero, mientras tanto, los estudiantes tendrán que seguir haciendo cola en la puerta de las salas.

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