Los rumores son una forma dañina de comunicación. Se suelen propagar por falta de comunicación en el entorno de la oficina, por la competencia malsana entre los trabajadores.

En el momento de enfrentarte como trabajadora ante un rumor, la clave reside en la ignorancia, siempre y cuando no sea dañino a nivel laboral. Es una herramienta que ayuda a cortar la cadena para colaborar con el buen ambiente profesional. Recuerda que un rumor dice más de quien lo difunde que de la propia persona que está siendo criticada.

Si, por el contrario, consideras que el rumor es perjudicial para vuestro ambiente y rendimiento laboral, habla con esa persona para decirle que no continúe por ese camino o te verás obligada a ponerlo en conocimiento de un superior.

Mi consejo: No participes en este tipo de acciones ya que ponen en juego tu puesto de trabajo y tu integridad como compañera, trabajadora y en definitiva como persona.

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