Creemos que las vacaciones es ese periodo idílico en el que desconectamos de los problemas y las obligaciones y todo fluyo armoniosamente. En cambio, lo cierto es que los cambios en las rutinas a veces hacen que surjan tensiones que no han sido resueltas previamente, y que ponen a prueba la capacidad de bienestar de la relación.

Para que esta situación no ocurra en las próximas vacaciones, conviene que antes de marcharos, si hay problemas en los días/meses previos, se aborden mediante el diálogo y acordando algún tipo de solución. Además, también tenéis que pactar cómo vais a comportaros y qué actitud adoptar cuando aparezcan nuevamente durante los días de descanso. Es importante que respetéis los espacios personales, reservad tiempo a solas durante estas fechas para coger aire y soltar tensiones acumuladas por el día. A su vez, no descuides los momentos de pareja. Tener gestos cariñosos el uno con el otro, divertiros haciéndoos reír y buscar momentos de pasión que os lleven a sentiros deseados el uno con el otro. Lo más importante en estas fechas es aprovechar para redescubriros y dedicaros tiempo mutuamente.

En estos días, podéis aprovechar para hablar de los cambios que necesita vuestra relación, por lo que puede ser una buena oportunidad para resolver desavenencias que no eran gratas. Se trata de encontrar soluciones, no culpables.

Mi consejo: quizá sea el momento de reajustarse y salir reforzados para tener una relación más profunda y amigable.