Compartir hobbies y aficiones siempre es bueno y sano para la pareja, pero no es indispensable para mantener una buena relación. Se pueden tener aficiones diferentes, practicarlas por separado y seguir igualmente unidos y felices.

Las aficiones no son un elemento decisivo en una relación, ni tampoco compartirlas es garantía de calidad en la pareja. Lo verdaderamente importante es querer compartir un proyecto de vida en común, donde vuestras inquietudes y objetivos de vida sean compatibles. Es necesario que cada uno tenga su propio espacio individual, su intimidad personal, un espacio respetado por la pareja y, en definitiva, se trata de aceptar al otro tal y como es, sin intentar cambiarle para hacerle semejante a uno mismo.

Mi consejo: La variedad de hobbies es casi infinita. Podéis elegir uno que se ajuste a vuestros gustos, realizar planes que fomenten aún más vuestra complicidad.

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