El conocimiento de que un hijo sufre una afectación grave e irreversible, como es el caso del autismo, muchas veces conduce a los padres a un estado de profunda tristeza y desesperanza.

Afrontar los retos del día a día que supone cuidar de un niño con autismo sobrecarga a cualquier padre/madre. Por ello, es fundamental contar con una fuerte red de apoyo social y profesional, que le pueda ayudar a compartir, superar y reconducir su situación actual. A día de hoy puede contar con muchos programas que ayudan a niños con autismo y a sus familias, entidades y asociaciones especializadas que ofrecen acompañamiento especializado, apoyo en la escuela, programas de ocio y grupos de padres, los cuales son muy necesarios en estos casos. En este sentido, puedes ofrecerte a acompañarle en esta búsqueda e, incluso, asistir presencialmente con ella a los primeros encuentros para que se sienta más cómoda y confiada.

Es importante que aprenda a vivir en el día a día, afrontando los problemas de hoy, ya que la energía gastada preocupándose por el futuro agotará sus fuerzas y resultará muy angustiante. Ayúdale a concentrarse en el aquí y ahora, porque lo que ocurra en un futuro nadie lo sabe.

Mi consejo: Tener un hijo autista no hará que sea mejor o peor hijo, simplemente tendrá unas necesidades y unos objetivos de vida distintos al de otras personas, pero el amor entre madre e hijo no cambia.

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