El hecho de haber sufrido una grave enfermedad puede desencadenar un cuadro de estrés postraumático, ya que las personas que lo sufren siguen asustados y tensos mucho después de que el trauma haya terminado.

Si tu marido ya tenía de base una personalidad impetuosa, es probable que esta situación esté acentuando aún más algunas de sus actitudes. A pesar de que ha superado la enfermedad, quizá ahora conviva con el miedo de volver a recaer y revivir todo el proceso y la angustia de nuevo. También puede ser que ahora esté exteriorizando la rabia contenida de todo el tiempo que ha pasado hasta estar recuperado.

En cualquier caso, ninguna situación justifica recibir un trato agresivo. Las personas pueden cambiar, pero no debemos ser nosotros quien lo haga. Si tras hablar de esta situación seriamente con él quiere aprender a tratarte con respeto, debe querer hacerlo y esforzarse para ello. Si necesita ayuda, que es muy probable, esta debe ser de un profesional, siendo tu rol el de apoyarle y motivarle.

Mi consejo: No es sencillo, pero tienes que protegerte y poner los límites muy claros, enfatizando aquellos tratos que no vamos a permitir que nos hagan. A veces, el límite necesario lleva a replantearse acabar con la relación, en el peor de los casos.

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