Acompañar a alguien de nuestro entorno que haya sufrido una pérdida puede resultar difícil a la hora de saber cuál es la mejor manera de ayudarle, ya que la persona afligida necesita verdaderamente apoyo emocional.

La ayuda más básica y necesaria que puedes proporcionar a tu madre es ofrecerle tu interés y tu predisposición, mostrarte más presente en su día a día. El simple hecho de tener a alguien cerca es muy reconfortante para el dolor, aunque sea estando en silencio. Permítele poner palabras a lo que siente, expresarse con el llanto o el enfado y muestra empatía hacia sus emociones. Evita expresiones que no conecten con su dolor como pueden ser “no llores, tienes que ser fuerte o el tiempo lo cura todo”. Es muy importante facilitar el desahogo, acoger y normalizar sus sentimientos.

Conviene no hacer de la persona fallecida un tema tabú. Una forma de favorecer la digestión emocional son los recuerdos y poder hablar con naturalidad de la persona que ya no está entre vosotros. De esta forma le ayudas a verbalizar sus sentimientos, a canalizarlos, evitando así que no se enquisten.

Mi consejo: El proceso de duelo es muy personal, no habiendo ni una forma correcta ni una sola forma de llevarse a cabo. Lo importante es estar de forma incondicional, empatizando y acompañando el dolor.

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