La adolescencia es una etapa complicada para los padres y muchas veces los adultos no sabemos cómo ayudar a nuestros hijos a superar sus problemas.

Hay que saber que la tristeza y la apatía son dos estados de ánimo bastante habituales en los adolescentes, ya que para ellos son unos años de cambio y transición complicados y en los que los jóvenes son más sensibles a su entorno social y familiar.

Habla con tu hijo. Busca un momento en que le veas tranquilo y receptivo. Puedes empezar la conversación hablando de otra cosa diferente, por ejemplo, contándole algún problema tuyo para romper el hielo y no ponerle a la defensiva. También para que vea que todo el mundo atraviesa por momentos complicados, que no es el único y que no está solo. Pregúntale cómo se ha estado sintiendo últimamente, si tiene algún problema o hay algo de lo que quiera hablar contigo.

Mi consejo: Presta atención a los cambios de su estado de ánimo, observa si se generalizan y se extrapolan a todas las esferas de su vida. Si perduran en el tiempo, buscad la ayuda de un profesional.

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