Cuando dos personas comienzan una relación y deciden emprender el camino de la vida juntos, ponen en común su personalidad, sus creencias, sus valores y sus expectativas de vida. El problema viene cuando las expectativas puestas en la relación no se ven cumplidas y entran en juego sentimientos como la frustración y la decepción.

No os quedéis atrapados en el conflicto. Para ello, es necesario pasar por un proceso de diálogo donde puedas expresar tu punto de vista y, ambos, realizar un pequeño ejercicio de empatía que os permita poneros en el lugar del otro. La necesidad de cada uno, siempre y cuando no tenga consecuencias en la relación, debe ser respetada sin que esto suponga un distanciamiento emocional entre vosotros.

Mi consejo: no hay que tener miedo a discutir, ya que es una forma de exponer los sentimientos y pensamientos. Lo que sí debéis evitar es pelear.

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