Es habitual encontrarse con hogares donde padres o madres viven solos y, pese a que es una decisión de ellos y desean seguir haciéndolo, la necesidad de contacto social sigue siendo muy importante en estas personas.

Las estrategias para afrontar la soledad son diferentes en cada persona, en función de los recursos y de la sensibilidad e intereses de cada uno. Sin duda, la familia juega un papel fundamental, se puede considerar que es su principal soporte social. El contacto regular con ellas va a influir muy positivamente en el estado anímico, tanto de tu madre como de tu suegra.

La realización de actividades lúdicas puede ser una de las respuestas al vacío que deja el aumento de tiempo libre. Llevar una vida activa y que sus días incluyan hobbies y actividades de ocio con algún tipo de rutina, será otro de los puntos clave.

Mi consejo: La soledad no siempre es un sentimiento negativo ya que puede ser una experiencia muy enriquecedora, y una etapa para conectar con uno mismo.

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