La sensación de vacío es una de las emociones más habituales en el proceso del duelo por el fallecimiento de un ser querido. No sólo por el espacio físico que dejan en sus allegados tras su muerte, sino también por el espacio emocional que origina la perdida.

Toda relación se construye en base a momentos que la hacen única y especial. Por ello, el sentimiento de vacío es la consecuencia de saber que algo de vuestra vida que ocupaba un lugar, ya no está presente y no sabéis cómo llenarlo.

El proceso de duelo, aunque siempre es doloroso, se va transformando, permitiendo al que lo sufre avanzar. Poco a poco iréis creando un nuevo vínculo diferente con vuestra amiga, haciendo que el vacío sea un espacio cada vez menos doloroso. Cuando se trabaja en esta aceptación y se comparte el dolor con las personas que os rodean, la brecha del vacío comienza a cerrarse.

Mi consejo: el proceso de duelo no es lineal, dadle tiempo y, sobre todo, un espacio en vuestro interior.

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