Debemos ser conscientes de que las personas mayores van cambiando con el paso del tiempo, de manera que ya no son los mismos que años atrás. Cuando no quieren salir de casa, se avecina una situación compleja, ya que observamos que ese aislamiento les afecta negativamente tanto a nivel físico como a nivel psicológico, pero resulta complicado revertir la situación.

Podéis intentar pedirles favores que les obliguen a salir de casa, como por ejemplo encargarles que os vayan a comprar algo, a coger una cita médica, ir a recoger algo o a alguien, etc. De modo que no vean el salir como una obligación, sino como un acto de generosidad hacia sus hijos. En el caso de que tus padres se nieguen en rotundo a salir de casa, y sabiendo que es importante que se mantengan activos, deberéis de pensar en cómo organizar actividades dentro de casa, bien dirigidas por vosotros o a través de un profesional del cuidado a mayores. Poner solución es muy importante para evitar un deterioro acelerado.

Mi consejo: Cuando una persona mayor no quiere salir a la calle, la última solución tiene que ser forzarle a ello. Lo más importante es acompañarlos y hacerles ver que no están solos.

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