Miguel Marzo: “La crisis será más complicada que la pandemia si no para el conflicto en Ucrania"

Miguel Marzo tiene por delante la difícil misión de tomar el testigo de Ricardo Mur al frente de CEOE Aragón. Natural de Utrillas, concretamente de Las Parras de Martín, se define como gran defensor de las organizaciones empresariales, por lo que no dudó en apostar por un proyecto que “merece la pena”. En sus primeras cinco semanas, se ha encontrado con una guerra en Ucrania que amenaza con tambalear la recuperación económica, y que no duda en afirmar que esta crisis puede llegar a ser “mucho más complicada” que la pandemia “si no se frena el conflicto en muy poco tiempo”.

En Aragón, Marzo, actualmente director de Recursos Humanos en Pikolin, a donde aterrizó hace 36 años, apuesta por una renovación de la Formación Profesional que la “alinee” con las necesidades de las empresas, consciente de que, con unos 60.000 parados en la Comunidad, “no es lógico” que las organizaciones se encuentren con puestos de trabajo sin poder cubrir. Del mismo modo, defiende una mayor flexibilidad interna en las empresas, que, asegura, les daría una mayor competitividad en los mercados.

PREGUNTA.- ¿Cómo están siendo sus primeras semanas al frente de CEOE?
RESPUESTA.- Bastante intensas, ¿qué te voy a decir? No solamente por la incorporación a CEOE, sino por todos los acontecimientos que está habiendo últimamente.

P.- ¿Cómo decidió optar a la Presidencia?
R.- Llevo muchos años en la institución. He participado siempre en las organizaciones empresariales, creo que son necesarias y creo en ellas, y merecía la pena hacer ese esfuerzo. Es una forma de trabajar para Aragón desde una institución que es necesaria en estos momentos, y para seguir desarrollando un proyecto que empezó hace ocho años, con Ricardo Mur, y he decidido que debía continuar y seguir aportando valor al tejido empresarial.

P.- Para quien no le conozca, ¿cómo es Miguel Marzo?
R.- Miguel Marzo es una persona muy sencilla. Nació en un pueblecito muy pequeño, en Las Parras de Martín, que ahora pertenece a Utrillas, que viene de una familia humilde. Estudió una carrera, con mucho esfuerzo de sus padres y se ha pegado toda la vida trabajando.

P.- ¿Cuál es su principal objetivo en esta etapa?
R.- El principal objetivo como CEOE Aragón es poner a la empresa y al empresario en el centro de la sociedad, y establecer las mejores condiciones posibles para que sea cada día más competitiva.

P.- Nada más empezar se ha encontrado con el conflicto en Ucrania, que inevitablemente va a alterar la recuperación económica. ¿Cómo puede afrontar la patronal esta situación?
R.- No podemos hacer mucho más que hablar con las empresas e intentar ayudarles a adaptarse a la nueva situación que se está produciendo. Uno de los principales retos de las empresas es ir adaptándose a la situación que se va a generar, porque va a ser muy conflictiva.

El nuevo presidente de CEOE valora el diálogo social como una de las bases del éxito para que Aragón sea más competitivo y atractivo para las empresas

P.- Subida del precio de la energía, de materias primas, cereales… Va a ser, o está siendo, un periodo complicado para las empresas
R.- Está siendo muy duro y va a ser mucho más duro. Si no se produce un acuerdo en un plazo muy corto de tiempo, va a ser muy compleja la situación. Estamos con unos precios de energía insoportables, unos costes de materias primas inasumibles. Las empresas no somos capaces de trasladar ni una parte muy pequeña de esos incrementos al producto, y las cuentas de explotación están desapareciendo. Hay empresas que ya han parado su actividad porque no pueden costear esos precios de la energía.

P.- ¿Qué efectos directos va a tener sobre la economía?
R.- Respecto a efectos directos, habrá alguna empresa o sector que los sufrirán de forma importante. Ucrania era un buen proveedor de cereales para piensos y la actividad ganadera se puede resentir porque tendrá que buscar otras fuentes para proveerse. Entre Rusia y Ucrania exportamos unos 160 millones e importamos en torno a 40, por lo que no son muy significativas, aunque para alguna empresa en concreto puede ser importante. Pero los problemas indirectos serán muy duros. Se va a generar una especie de catástrofe económica que será mucho más dura que la pandemia. La crisis será mucho más complicada si no se para el conflicto en un periodo corto.

P.- Este miércoles se reunieron todos los agentes sociales con el Gobierno de Aragón. ¿Qué conclusiones extrajeron de este encuentro?
R.- Hemos comentado estos temas y vamos a intentar establecer mecanismos de ayuda a los refugiados y algún plan de trabajo para acogerles. Porque no es solamente que vengan y recibir a 1.000, 2.000 o 3.000 ucranianos. Hay que integrarles en la sociedad, ayudarles a encontrar trabajo. No estarán aquí una semana, sino que se quedarán mucho tiempo. Hay que establecer unos planes para que su integración en la sociedad aragonesa sea lo más fácil posible.

P.- También está habiendo una ola de solidaridad entre las empresas, algunas trayendo a personas afectadas y otras llevando material de donaciones.
R.- La solidaridad de la empresa aragonesa ha quedado muy clara en las ultimas crisis que hemos tenido. En la pandemia lanzamos el proyecto Aragón en Marcha, con un trabajo extraordinario en la primera etapa de la pandemia para traer aquello que era básico para nuestros equipos sanitarios. En estos momentos, están dando la cara otra vez. Parto de que la sociedad española es muy solidaria, siempre damos la cara, y las empresas aragonesas lo están dando de forma espectacular.

Marzo recibió el apoyo de buena parte del tejido empresarial aragonés durante su toma de posesión el pasado 3 de febrero

“No es lógico tener 60.000 parados y no poder cubrir puestos de trabajo”

P.- La semana pasada conocíamos unos buenos datos de empleo y con un fuerte incremento de la importancia de la contratación indefinida. ¿Cree que esta tendencia podrá mantenerse en los próximos meses?
R.- No. Si no cambia el conflicto o se para, será inviable. Vamos a una situación muy complicada, con una inflación y un estancamiento de la economía, y es posible que hasta recesión. Las empresas están viendo una caída de la actividad muy importante. Las cosas no son automáticas de la noche a la mañana, pero se está notando una bajada de la actividad, sobre todo en empresas industriales. Creo que va a ser difícil mantener los datos que se producían en febrero.

P.- Lamentó durante su toma de posesión que la reforma laboral quitaba flexibilidad a las empresas. ¿Eso se puede pagar ahora?
R.- La flexibilidad interna es fundamental porque ahora las cosas ocurren muy deprisa, y debemos tener herramientas suficientes como para tomar decisiones muy rápidas para salvar estas situaciones. Hay empresas que están parando ya la actividad y deben tener mecanismos para poder cubrir esa necesidad. La flexibilidad hace a las empresas más competitivas y agiles y les permite abordar situaciones que las tenemos de la noche a la mañana encima de nuestra mesa con una solución. Echo en falta alguna medida más de flexibilidad en la reforma.

P.- ¿Por ejemplo?
R.- Que podamos tomar decisiones sin tener que establecer grandes periodos de negociación con la parte social, que hay que hacerlo y hay que hablar con ellos, evidentemente, pero no podemos estar 15 o 20 días negociando cuando el problema viene de hoy para mañana.

P.- Con 60.000 aragoneses en paro, las empresas hablan de falta de mano de obra. ¿Qué falla: la formación a esos puestos, la disponibilidad, que sean atractivos…?
R.- Si lo supiera, lo diría, y se lo hubiera dicho a mucha gente. Tenemos que hacer un esfuerzo y análisis porque algo no estamos haciendo bien. No es lógico que en la mayoría de los sectores queden por cubrir puestos de trabajo, como la construcción, la hostelería, nuevas tecnologías o chóferes de camión, y que tengamos 60.000 parados. Algo no está bien alineado. Debemos hacer una profunda reflexión, ponernos a trabajar y ver dónde está el problema para solucionarlo. No es lógico tener 60.000 parados y no cubrir puestos que tampoco necesitan una formación específica. Si hablamos de nuevas tecnológicas, hace falta una formación específica, pero para hostelería, conductores o soldadores se puede dar formación en periodos cortos de tiempo. Es cierto que estamos ahora mismo en torno al 9% de paro, y ya tenemos menos margen.

P.- ¿Por dónde debe pasar la reforma de la Formación Profesional que demandó?
R.- Por alinear las necesidades de las empresas con los itinerarios formativos. Esa es la solución. Creo que con la nueva Ley de FP se va a solucionar parte del problema. Si somos capaces de activar la formación dual de forma eficiente, será una herramienta muy efectiva. Debemos poner en valor la FP, lanzar un mensaje a la sociedad de que da muchas oportunidades de empleo a quien la recibe y que esos perfiles son necesarios.

Apuesta por una renovación de la Formación Profesional que la “alinee” con las necesidades de las empresas

P.- ¿Qué opinión tiene de que se haya subido el SMI sin el visto bueno de los empresarios?
R.- Me gusta que los trabajadores cobren lo máximo posible porque pueden comprar los máximos productos posibles, pero siempre bajo un prisma, que se pueda absorber con productividad y que las empresas no sean menos competitivas. Si se mira en abstracto la ultima subida, un incremento de 35 euros, de forma aislada, no es una barbaridad, y todos los trabajadores deben tener un salario digno. Pero debe verse en perspectiva. Desde 2019 hasta 2021, el SMI se ha subido un 36%, de 736 a 1.000 euros.

Hay sectores donde es el referente, y han perdido competitividad. En el sector agrícola, el coste de salario en la recogida de fruta es el 80% del total, y lo hemos subido un 36% en dos años. Y debemos competir con Marruecos, que está a 13 kilómetros. No digo que haya que pagar los salarios de Marruecos, pero, en el sector agrícola, con el SMI como referente, ha subido el 36% y en Marruecos no ha subido nada, por lo que dejamos de ser competitivos. Los salarios hay que subirlos, pero de forma planificada, plantearlos el SMI dentro de cinco años y establecer un plan.

P.- La colaboración con el Gobierno de Aragón seguirá siendo total como hasta ahora
R.- No es que sea fundamental, es que no se puede hacer de otra forma. Siempre he estado en el mundo de la negociación. Llevo 36 años en Pikolin y he estado 22 años en el campo comercial y el resto en Recursos Humanos. La negociación es algo intrínseco a nosotros, siempre estamos negociando con nuestros hijos, amigos, familia… y lo importante es que todos ganemos en la negociación. El dialogo social es una de las bases de éxito que nos puede hacer ser más atractivo de cara a empresas que están buscando una localización.

P.- ¿Apostaría por una integración con Cepyme?
R.- No hablo de integraciones. Cada organización tiene una misión. Yo hablo de unidad de acción. Todas las organizaciones tenemos el mismo cliente y debemos ponerlo en el centro, hablando de las mismas cosas. No podemos ir cada una por nuestro lado, pero no quiere decir que hable de integración, sino de unidad de acción, lanzar los mismos mensajes y perseguir los mismos objetivos. El cliente es el mismo y sus necesidades son las mismas.

P.- ¿Pikolin va a tener alguna influencia en su gestión al frente de CEOE?
R.- No va a tener ninguna influencia. Yo trabajo en Pikolin, vivo de Pikolin y mi cultura profesional viene de allí, pero nada más. En el momento en que paso a CEOE, me olvido de Pikolin. No tiene nada que ver con la empresa. Es una más dentro del tejido empresarial, que se beneficiará de todo lo que haga CEOE, igual que el resto, o le perjudicará si tomamos alguna decisión mala. Nada más.

P.- ¿Apoyaría la reelección de Garamendi? Esta semana leía informaciones sobre una división interna
R.- No me lo he planteado, pero creo que ha hecho buen trabajo y la continuidad puede ser buena.

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