La presidenta de la Asociación LgtbiPol, Elena Sánchez

La asociación LgtbiPol es una organización policial que busca ser un apoyo para los agentes Lgtbi de toda España. Su labor divulgativa busca también una mayor aceptación por parte de la población Lgtbi a los cuerpos de seguridad, tradicionalmente alejada de sus intereses. Su presidenta, Elena Sánchez, ha explicado a Aragón Digital cuáles son los retos a los que se enfrentan a diario, tanto en las comisarías, como en el cuartel, como de cara a la población.

Pregunta.-¿Cuáles son las principales funciones que tienen en la asociación?
Respuesta.- Una de las ideas es ejercer como sindicato. Una de las cosas que nos animó a dar el paso al frente y levantar esta asociación fue el de apoyar a compañeros que estaban sufriendo alguna discriminación y no sabían dónde acudir. Otra de las ideas que motivó la creación de la asociación fue mejorar la imagen de la Policía de cara a la sociedad y mostrarles que estamos para servir y proteger los derechos y las libertadas y que no tenemos nada que ver con la Policía que existía con la Ley de Vagos y Maleantes.

P.-¿Cree que tiene que haber una revisión dentro de los cuerpos de seguridad en materia de diversidad?
R.-Sí, hay que fomentar el conocimiento de la diversidad. Somos un servicio a la sociedad y si no conocemos la diversidad puede generar prejuicios, y cuando un prejuicio sale a la luz en una práctica policial genera una mala praxis y esto hace que las víctimas no sean bien atendidas y que, por lo tanto, tengan una mala experiencia. Esto lo único que hace es que prefieran recurrir a una asociación y piensen que no sirve de nada acercarse a la Policía.

P.-¿Cómo trabajan para solucionar esa desconfianza?
R.-Estamos dentro del Plan de Acción de Lucha de los Delitos de Odio del Ministerio del Interior, aportamos formación, documentación, propuestas de mejora. Sobre todo, hay que mostrar empatía y comprensión a la víctima, hay que comprenderlo en todas sus dimensiones. Somos portadores de esas experiencias reales en las comisarías. Se suceden muchas cosas que no deberían de pasar y repercuten y quien sale mal parado es la víctima, la víctima y el colectivo entero.

El pasado mes, la Policía Nacional organizó un partido de baloncesto entre el cuerpo de seguridad y asociaciones lgtbiq+ de Aragón

P.-¿Cómo es ser una persona Lgtbi en un cuerpo de Seguridad del Estado?
R.-Ha calado mucho cierto discurso político intolerable. Ese discurso está haciendo mucho daño, cuando parecía que todo iba mejor se está mirando con recelo a cierto colectivo de nuevo. Está sacando a la luz la verdadera forma de pensar.

P.-¿El ambiente de trabajo está empeorando?
R.-Sí y no. En general se supone que hay una mentalidad más abierta. Los policías son más conscientes de que pueden meter la pata si se manifiestan como intolerantes. Entonces cuando se quiere dañar a una persona diferente, se hace con mucho cuidado de no poner en evidencia el verdadero motivo de esa discriminación. Lo que se hace es un tipo de acoso laboral en el que se mira con lupa todo lo que hace la persona en cuestión. Por ejemplo, el que encaja, el gracioso, se puede permitir el lujo de llegar tarde diez minutos todos los días, pero el que no encaja y llega tarde un minuto, al día siguiente se le empieza a señalar con el dedo, a acusar, a buscar sus errores.

Los errores que comete todo el mundo, si los comete esa persona en particular, es como que se multiplica por siete. Surgen muchas quejas contra esta persona y la mayoría de ellas infundadas. El tema de este tipo de prejuicios contagiosos, en el momento de que colocan este estigma a una persona, resulta muy difícil quitárselo de encima. Este es el tipo de acoso laboral que sufren muchos compañeros a diario. Son sutilezas muy maquinadas que se hacen para perjudicar a esa persona.

P.-Volviendo a la imagen de la sociedad sobre la Policía, ¿qué se puede hacer para cambiarla?
R.-Llevamos mucho tiempo luchando por conseguir salir en el Orgullo en uniforme como algo muy serio, mostrando el apoyo a los derechos humanos. Una especie de marcha para apoyar las manifestaciones del Orgullo y hacernos visibles. Esto acercaría mucho a la Policía a la sociedad a todos los niveles. Nos encontramos personas racializadas Lgtbi, personas discapacitadas Lgtbi, personas religiosas Lgtbi. Es todo muy transversal. Consiste en que la experiencia de acercarse a la Policía debe ser muy positiva. La clave está en el trato al público y la visibilidad para lograr que no se nos considere como algo al margen de la escena.

P.-¿Hay parte del Colectivo Lgtbi que sigue viendo con otros ojos, que les sigue viendo un poco mal?
R.-El hecho de que no hayamos conseguido salir todavía con los uniformes deja muy claro el problema existente. Nos han puesto muchas trabas. Empezamos a intentarlo con más ahínco en 2018, pero llevamos desde 2017 intentándolo. Hemos salido en las marchas del Orgullo, pero con camisetas de la Asociación, no uniformados. Y esto es porque no nos lo han permitido; es decir, queda claro que todavía hay un pensamiento de muchos prejuicios en torno a lo que significa verdaderamente el Orgullo y realmente creen que menoscaba la imagen de la Policía, que es una pérdida de tiempo.

P.-¿Cómo es de importante la realización de actividades del colectivo Lgtbi y conseguir esa unión o conexión con la Policía?
R.-Es fundamental que la Policía se muestre abierta a todas las iniciativas de las asociaciones porque son las que conocen la realidad. Es muy enriquecedor escuchar sus aportaciones porque así nosotros sabremos las claves para incidir en mayor medida. El tema de realizar una actividad conjunta inclusiva en unión practicando un deporte demuestra que todo es posible. Esa inclusión es la base del deporte. En el momento en el que alguien se siente excluido, ya no es partícipe de una actividad determinada. A veces se pone una barrera muy grande y el deporte representa lo que somos.

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