José Antonio Jiménez celebra la introducción del antigitanismo como delito de odio // Foto: Laura Trives

José Antonio Jiménez Giménez es el único policía nacional gitano de todo Aragón. Y contra eso lleva luchando desde hace 14 años cuando entró al cuerpo, porque no quiere ser el único. Jiménez trabaja como interlocutor en materia de delitos de odio, especializado en antigitanismo, en la comisaría del distrito Centro de Zaragoza. Y es que, en la última semana, su lucha de integración y respeto hacia su comunidad ha tenido un gran apoyo por parte de las instituciones. El Código Penal se va a reformar para incluir el antigitanismo como delito de odio.

Este policía trabaja como delegado de Participación Ciudadana en la comisaría del distrito Centro de Zaragoza y es aquí donde desarrolla su actividad de interlocutor de delitos de odio. Además, es agente adscrito a los expedientes disciplinarios de la Jefatura Superior de Policía de Aragón. Para Jiménez, trabajar por la mejora de los derechos de su comunidad es “la ilusión de su vida” y que desde que trabaja de ello, se ha convertido en todo un referente en su entorno, tanto para gitanos como compañeros del cuerpo.

“El hecho de que un gitano de mi barrio de la Magdalena pierda el DNI y sea yo el que le llame y le invite a venir a la comisaría y que conozca a mis jefes y compañeros es algo que les creó una imagen súper positiva. También a mis compañeros, por ejemplo, les presenté a amigos míos gitanos y ahora jugamos todos juntos al pádel. Hay que aportar esta imagen de calidad de la Policía Nacional a los gitanos”, ha explicado el agente.

Jiménez señala la educación como el punto más transgresor en el cambio social de la comunidad gitana. Los datos no son muy halagüeños y es que solo el 12% de la población gitana acaba la enseñanza obligatoria y solo el 2% de los estudiantes de enseñanzas son gitanos. Jiménez considera que si el sistema educativo fracasa, “estamos cargándonos generaciones y generaciones de comunidad gitana”. La educación es “la llave” para alcanzar estas posiciones privilegiadas y servir de ejemplo. La fórmula más conveniente, según ha explicado el agente, para alcanzar una mayor integración. “Hay que visibilizar a los gitanos policías, juristas y jueces. Desde que yo he entrado a policía muchos gitanos y gitanas quieren serlo”, continúa.

La inclusión del antigitanismo en el Código Penal como delito de odio es para Jiménez “un avance democrático” y aunque aun falta su ratificación en las Cortes como ley orgánica, su aprobación ya es una realidad. Esta nueva tipificación supondrá “un antes y un después”. Un hecho que para Jiménez supone que la Policía Nacional “está adaptada a una realidad compleja pero que lucha por ganar en calidad democrática”.

El agente que vive en contacto con las denuncias de los delitos de odio indica que es “muy complicado” probar objetivamente un delito de odio “puro y duro” y que siempre suele ir precedido de amenazas o indicativos que pueden llegar a pensar que su resultado final es un delito de odio. Un fin que solo se obtiene tras recopilar un conjunto de hechos probados que demuestren el ilícito.

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