Lorenzo Caprile en el Patio de la Infanta
Lorenzo Caprile ha dado una masterclass para los alumnos Centro Superior de Diseño HAC_R Creativo en el Patio de la Infanta. Foto: Laura Trives

Lorenzo Caprile comenzó su carrera en la moda en 1986 con las mejores marcas italianas. Él mismo admite haber tenido «mucha suerte» en el mundo de la moda, que «es durísimo», y da gracias al apoyo de su familia, a la que también debe agradecer parte de su impresionante colección de moda. Un referente en la moda nupcial, diseñó el vestido de S.A.R. la infanta Cristina de Borbón, y colaborador de la Casa Real, abrió su primer taller de moda en Madrid en 1993.

Sin embargo, tras innumerables portadas en las revistas del corazón con sus trajes de novia, Lorenzo Caprile ha llegado a los salones de todas las casas con Maestros de la Costura. Con su particular sentido del humor, su corte tradicional y sus ya famosos cabreos con los concursantes, el modista ha conseguido que millones de personas se interesen por los patrones, los hilos y el corte al bies. Ahora, este referente de la moda española ha visitado Zaragoza y el Centro Superior de Diseño HAC_R Creativo, donde ha podido comprobar qué futuro le espera a la moda aragonesa.

PREGUNTA.- Ha podido visitar el Centro Superior de Diseño HAC_R Creativo y los trabajos de los alumnos, ¿qué le ha parecido?
RESPUESTA.- La escuela es magnífica, pero de lo que he visto me ha gustado mucho el laboratorio, porque es de las pocas escuelas en las que he visto un laboratorio en condiciones. He contado, desde luego, más de diez máquinas de coser, seguro, unas buenas mesas de corte, sus maniquís, ellos estaban haciendo sus primeras prendas… y eso me ha gustado muchísimo. Muchísimo.

P.- Desde que empezó en la Academia de Conchita Lucas hasta lo que ha podido ver en la escuela hoy, ¿ha habido mucho cambio en la forma de aprender moda?
R.- No, porque al final todo se reduce a eso, a corte y confección. Si es que se quiere sofisticar y es como la tortilla de patata, se quiere sofisticar y que si la espuma y el tal y el cual. Pues es que la tortilla de patata es tortilla de patata y la ropa es corte y confección. Saberla cortar bien y saberla coser bien, punto, si es que no hay más.

Lorenzo Caprile ha advertido a los alumnos del Centro Superior de Diseño HAC_R Creativo que la moda es una industria durísima. Foto: Laura Trives

P.- Hace mucho hincapié, tanto en su libro como en Maestros de la Costura, en la importancia de un buen patrón y de saber elegir las telas. ¿Es importante que el público general sepa de estos temas a la hora de ir a comprar ropa?
R.- No, pero esto sí que me ha gustado de Maestros de la Costura, es que se te estropea una bombilla, un enchufe, el grifo… y siempre hay un chapucillas en la familia que te lo arregla y no pasa nada, o te colocan una estantería o te montan un mueble. Y de repente adelgazas un poquito que tienes que estrecharte la falda o el pantalón y es un melodrama. Y eso no lo entiendo.

Es decir, nos enfrentamos a una mini obra como cambiar un lavabo o un grifo y no pasa nada, pero coger un bajo de un pantalón… preferimos regalarlo o tirarlo y comprar otro, pues es que eso no, cuando es facilísimo.

P.- ¿Ha cambiado mucho la manera de hacer moda de autor desde que empezó en el mundo la moda?
R.- Bueno, ha cambiado quizás en la manera de presentarse, en la manera de comunicarlo, en el relato, pero en la esencia… Que tú consideras que tienes algo distinto que ofrecer y tienes el coraje de lanzarte al ruedo, hacerlo y, bueno, en mi caso he tenido la suerte de que las cosas han ido bien y ya llevo 30 años con mi propia etiqueta.

P.- ¿Un diseño imprescindible en la historia de la moda?
R.- Este que llevo puesto, los vaqueros, que además es anónimo. Hay muchas historias, si el blue jeans nace como blue de Génova, el azul de Génova, una tela para los marineros o viene de Lyon… hay muchas leyendas sobre el origen del tejido y cuales fueron los primeros uniformes. Si fueron uniformes para el ejército, si fueron uniformes para la minería y de ahí pasó a la fiebre del oro… Digamos que cada marca tiene su relato y quiere hacerse el creador del pantalón vaquero. Pero como todas las grandes creaciones del ser humano, en general, pues los vaqueros son anónimos.

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