Desirée Ruíz
La escritora zaragozana Desirée Ruiz ha publicado su tercera novela llamada "Villa Melania"

Cada casa tiene un brillo y una personalidad propia marcada por la impronta de aquellos que la habitan. Cuadros medio torcidos, cortinas perfectamente planchadas, diminutas motas de polvo casi invisibles a excepción de los ojos de águila… Pequeñas imperfecciones que mantienen vivo el calor del hogar. De la misma manera, cada casa esconde grandes secretos, rumores y tímidas conversaciones entre sus muros. Es precisamente de la personalidad de una casa y de todos los misterios que guarda en su interior de lo que trata la tercera novela de la escritora y profesora zaragozana Desirée Ruiz (1973).

Si las paredes de “Villa Melania” hablasen, narrarían un sinfín de secretos y misterios familiares que se han hecho más profundos y polvorientos con el paso del tiempo. Unos secretos escenificados en la propia ciudad de Zaragoza que comienzan con la muerte de la dueña de la casa, Melania, en la víspera del día de Reyes, y que sella el destino de las siguientes generaciones. Y es que, curiosamente, 50 años más tarde, vuelve a ocurrir la misma tragedia con Camila, una de las descendientes de Melania. Es entonces cuando Cloe, la más joven de la familia, intentará desentrañar todos los secretos que ocurren dentro de las paredes de la villa.

PREGUNTA.- ¿Cuándo empezó a escribir?
RESPUESTA.-Yo empecé a escribir desde jovencita, hay mucha gente que escribe que dice lo mismo. Comencé con cuentos cortos, escribí mi primera novela a los doce años y, por supuesto, no la acabé. Luego estuve mucho tiempo escribiendo relato, no porque sea más fácil, creo que es hasta más complicado porque tienes que captar antes la atención del lector, pero es más inmediato y más breve. Yo estaba estudiando, luego opositando, luego fui madre…. No tenía mucho tiempo y a lo mejor podía escribirlo en una semana.

Cuando gané algún certamen en relato pensé que no lo hacía mal y fui a por la primera novela sin tener ni idea de publicaciones, solo porque me hacía ilusión tener una historia terminada. Me leyeron los más cercanos, me comentaron que por qué no publicaba y me puse en contacto con una editorial pequeñita. Después de “Ofelia Descalza” me animé a escribir una segunda novela, que se publicó en pandemia. En esta tercera novela me veía mucho más madura, veía que había evolucionado mi escritura y la mandé a un agente. He publicado con Espasa, es una editorial más grande, pero yo siempre he estado muy contenta de todo lo que he escrito porque he estado siempre muy contenta del proceso.

La casa de «Villa Melania» está inspirada en un edificio real de Zaragoza ubicado en el paseo de los Ruiseñores

P.- “Villa Melania” está inspirada en una casa real de Zaragoza ubicada en el paseo de los Ruiseñores. ¿Por qué escogió esta casa en concreto?
R.- Yo quería ubicar la historia en Zaragoza, porque aunque viva en Castellón desde hace muchos años, esta es mi ciudad. Busqué un lugar donde pudiera haber una casa en esas condiciones en Zaragoza, pensé en paseo Ruiseñores y empecé a leer sobre como surgen las villas. Entonces encontré un artículo sobre Villa alta, que es esa casa, vi toda la historia e incluso encontré documentación de como era arquitectónicamente y me pareció perfecta para la novela. Mucha gente me ha dicho que a lo mejor iban a un colegio cercano, pasaban siempre y cada uno tenía una impresión. Que si era la casa de la bruja, que había fantasmas… A mí personalmente me encantan esos muros de piedra.

P.- ¿Cree que la casa llega a ser un personaje más?
R.- Sí. La casa tiene una personalidad propia y a cada persona le crea unas reacciones diferentes. Al final casi interactúa con los personajes, hay algunos a los que les produce mucha fascinación y hay otros que les produce mucho miedo y rechazo. Pasa lo mismo con las personas, una persona le puede caer fenomenal a una persona y a otra le puede generar un poco de rechazo. Entonces Villa Melania es un personaje más, no solamente por la importancia que tenga en la novela, sino porque llega a interactuar con las personas que la habitan.

P.- ¿Cuál es el personaje de la novela que recuerda con más cariño?
R.- Para mí el personaje clave de la novela es Melania. De hecho la historia surge a raíz de crear ese personaje. De alguna manera era como si en ella se personificara todo lo que me gusta de esa época decimonónica, un poco gótica: la forma de vestir, ese misterio, los silencios…. Melania es la que permanece en la novela todo el tiempo muriendo al principio. 50 años después, cuando Camila llega a la villa, parece que sigue viviendo Melania y lo mismo cuando llega Cloe. Entonces Melania me gusta muchísimo como personaje literario. Luego ya como persona me gusta Cloe, que es una chica de nuestro tiempo llena de luz.

«Para mí escribir es todo. Yo si dejo de disfrutar, dejaré de escribir»

P.- ¿Cómo es su proceso de escritura?
R.- Yo soy muy caótica escribiendo. Ahora con mi tercer libro me he intentado organizar más porque sino pierdo mucho tiempo. Intento que todo lo que escribo esté en una misma libreta e intento tener ya al principio a los personajes muy construidos. Yo sé que tienen escritores que tienen fichas de personajes, me parece increíble, pero yo no lo hago. Soy incapaz de hacerlo, me van surgiendo las ideas pero los tengo a todos apuntados para que no haya contradicciones. Luego tengo mucho cuidado con los saltos temporales, tengo que tener un cronograma.

Soy muy caótica en todo, tanto en el proceso como en el cuándo, a lo mejor no escribo nada en dos meses, luego en dos a lo mejor no paro de escribir. Luego en mi vida personal y como profesora soy muy organizada y como escritora al revés. Y yo creo que será así siempre, precisamente eso es lo que me da la vida de la escritura, es mi escape, es mi válvula y creo que para todo lo que esté demasiado atado y constreñido, mata la creatividad.

P.- ¿Qué es lo que más ha disfrutado del proyecto “Villa Melania?
R.- Lo mejor de todo es escribir. No me malentiendas, todo lo que viene después, las publicaciones, las firmas y el que te lean está muy bien, pero para mi escribir es todo. Yo si dejo de disfrutar, dejaré de escribir. La escritura es un proceso absolutamente íntimo, y eso es lo que yo disfruto. En mi caso también tiene que ser tiempo disfrutado. Mi primera novela la publique con 40 años y nunca he dejado de dormir para escribir, sé que muchos compañeros lo hacen pero para mí es imposible. Necesito disfrutar de lo que estoy escribiendo. Entonces animo a todo el mundo a que escriba, pero sobre todo, que disfrute del proceso.

P.- ¿Qué significa para usted la escritura?
R.- La escritura eres tú, con tu bolígrafo, tu ordenador, tus ideas y tus personajes, que al final se convertirán en amigos tuyos. Mientras escribes de una manera diferentes vives de una manera diferente, porque estás más abierta a la observación. Yo veo muchas más cosas cuando estoy en proceso de escritura que cuando estoy en barbecho. Me doy cuenta de un gesto, de la persona que está al lado en la cafetería… estás mucho más receptiva. Yo pienso que se tiene que ser sensible y precisamente estás mucho más sensibilizada cuando estás en un proceso de escritura.

P.- Se dice mucho que las personas jóvenes no leen. Usted como docente, ¿puede confirmar esta tendencia? ¿Qué se puede hacer para fomentar la lectura entre los jóvenes?
R.- Yo creo que hay gente que lee mucho, pero sí que creo que hay poca gente que lee en su día a día. Hay muchos aspectos que nos podrían dar una respuesta de por qué, pero uno de los más importantes es que ahora mismo estamos en una sociedad en la que tenemos muchos estímulos y no estás en una cosa a la vez. Eso del multitarea parece que es lo bueno y lo monotarea parece un insulto, cuando cada vez nos estamos dando cuenta de que necesitamos ser un poco monotarea para estar más centrados en lo que estamos haciendo.

Al final la lectura eres tú, el libro y sin ningún estímulo más que el texto. Ya no estamos acostumbrados a eso. La gente joven quiere inmediatez, quiere rapidez, quiere llegar al final…. Yo creo que es muy importante fomentarlo a través de los centros educativos y las familias. Hay que fomentarlo casi igual que se está fomentando el mindfulness como una disciplina para vivir en el aquí y el ahora. Que hay más mindfulness que coger un libro y meterte en esa historia.

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