CARLOS GUALLART MORENO (Zaragoza, 1952) apasionado de la TIC se define: «no soy un profesor tradicional». Incorpora las novedades del mundo digital a la enseñanza a través de los mapas, los webmaps o websig. Señala que la «cartografía es el lenguaje básico de los geógrafos». Buscar datos, información, relacionar estos datos y representarlos en un mapa son competencias básicas de la geografía, aunque los mapas también son útiles en otras áreas. Profesor del colegio Santa María del Pilar (marianistas) de Zaragoza y en la actualidad profesor colaborador extraordinario en la Facultad de Educación y CIFICE de la Universidad de Zaragoza. En esta entrevista se intercambiaron ideas sobre la enseñanza, el uso de las tecnologías, nos acercamos a las posibilidades de la cartografía en la educación, en especial a la cartografía digital.

¿Es importante la cartografía para la geografía?

Sí, es importante porque los geógrafos nos expresamos a través de la cartografía. Si analizamos las distintas definiciones que se han dado sobre la geografía como ciencia, encontramos los conceptos de localización, distribución, dispersión, relación, territorio, etc., lo que nos lleva directamente a mostrar estas realidades a través de los mapas convirtiéndolos en la principal herramienta para informar, descubrir, explicar y decidir sobre todas las cuestiones relacionadas con el territorio.

Para el profesorado de Geografía en Secundaria, la cartografía tiene la misma importancia aunque no se dedique a la investigación geográfica. Tenemos que enseñar a nuestros alumnos y alumnas a analizar y describir el territorio, ayudarles en el análisis de problemas y en la propuesta de soluciones. Para lograr esto, el mapa es el medio de comunicación fundamental. No es posible enseñar ni aprender geografía sin hacer referencia a un mapa o a algún otro tipo de representación espacial.

Con respecto a la LOMLOE, cómo enfoca la enseñanza de la geografía

La LOMLOE hace una apuesta decidida por el aprendizaje competencial de la enseñanza y el aprendizaje vinculando, en el perfil de salida del alumnado, las ocho competencias clave con los grandes desafíos del siglo XXI (ODS, cambio climático, migraciones, envejecimiento de la población, crisis energética, etc.). A partir de aquí, los aprendizajes básicos de cada área son concretados en las llamadas competencias específicas: la búsqueda, selección y organización de la información, el indagar y elaborar productos propios sobre problemas geográficos, el identificar y analizar los elementos del paisaje, el comprender los procesos geográficos, entre otras, son algunas de las competencias básicas definidas para la Geografía.

Estas competencias implican trabajar ámbitos temáticos variados (clima, relieve, población, …) a escalas diferentes (local, regional, nacional, …) y para ello es necesario utilizar la cartografía digital en la que se pueden superponer diferentes capas de información y cambiar con fluidez de una escala a otra. Estas operaciones no son posibles con los mapas sobre papel. Esta forma de trabajar, de crear contenidos digitales, (WebMaps, StoryMaps, etc.) forma también parte de la competencia digital que tenemos que desarrollar tanto los profesores como los alumnos.

«Tenemos que enseñar a nuestros alumnos y alumnas a analizar y describir el territorio, ayudarles en el análisis de problemas y en la propuesta de soluciones

¿Se trata de ser competente en diversas áreas?

Se trata de adquirir y desarrollar las ocho competencias clave, propuestas por el Consejo de la Unión Europea en 2018, que permitan a los alumnos que finalizan la etapa de escolarización obligatoria, integrarse de manera comprometida en la sociedad y contribuir a la creación de un mundo mejor para ellos y para las generaciones futuras.

Los grandes retos del siglo XXI con los que se van a enfrentar los jóvenes de hoy no son saber de memoria los nombres de los ríos, las capitales de los países o las comarcas de Aragón. Los grandes retos son la sequía, la escasez de los recursos naturales, el cambio climático, las desigualdades económicas, el envejecimiento de la población, la organización territorial de España, etc., Así pues, tendrán que ser competentes en saber buscar información de calidad, analizarla, establecer relaciones y buscar soluciones a estas cuestiones.

«Los grandes retos del siglo XXI con los que se van a enfrentar los jóvenes de hoy no son saber de memoria los nombres de los ríos, las capitales de los países o las comarcas de Aragón. Los grandes retos son la sequía, la escasez de los recursos naturales, el cambio climático, las desigualdades económicas, el envejecimiento de la población, la organización territorial de España, etc.,»

Esta visión, por su experiencia, ¿tiene receptividad en el profesorado y en los centros?

Yo creo que está teniendo poca receptividad. Los currículos se han aprobado muy tarde y los libros de texto apenas estaban listos en septiembre. Va a ser un curso difícil en el que los profesores van a tener que ponerse al día con las clases empezadas.

Tampoco es cuestión de echar todas las culpas a la administración. Los profesores también tenemos nuestra parte de culpa, pero somos muy poco autocríticos. Estamos muy bien instalados en nuestro espacio de confort y cuesta salir de él. Finalizado el confinamiento, a causa de la pandemia, el grupo Geodidac pasó un cuestionario a profesores de Geografía de todas las etapas educativas para conocer su experiencia docente durante el confinamiento. Los resultados fueron bastante decepcionantes: algo más de la mitad de los profesores reconocía que no tenía los conocimientos suficientes para desarrollar su labor docente online durante este período y se limitaron a dar las clases a través de la videoconferencia como si estuvieran en el aula y manteniendo el mismo horario escolar; y una mayoría del profesorado no utilizó las Tecnologías de Información Geográfica (TIG) por falta de formación. Muchos profesores se encontraron desprevenidos y tuvieron que buscar rápidamente infraestructura y soluciones y, ante la urgencia del momento, se optó por clonar sin más el formato presencial a través de la videoconferencia. En esta clonación no se tuvo en cuenta, por ejemplo, que el alumno necesita percibir su interacción con sus profesores y compañeros para que el estudio le resulte gratificante, y reforzó en padres, profesores y alumnos que lo presencial y lo de siempre era más seguro y mejor que lo no presencial y digital. Creo que fue una gran oportunidad perdida para reflexionar sobre las formas de enseñar y el tipo de recurso que se estaba utilizando.

Por otra parte, está el silencio de los libros de texto. Como señala Fernández Enguita, cuando el alumnado quiere ir más allá o profundizar en algo, la respuesta implícita en el silencio del libro de texto es «eso no entra en el programa». Frente a este silencio, la cartografía digital, junto con otros recursos y plataformas digitales, facilita, permite, potencia y hasta reclama la cooperación entre iguales convirtiéndose en un poderoso mecanismo de aprendizaje al facilitar una experiencia cada vez más ajustada a las necesidades y motivaciones de los alumnos y alumnas. En esta línea, los libros de Geografía de Oxford han empezado a incluir enlaces directos a ejercicios con cartografía digital que se realizan en la nube. Confiemos que, en breve, las demás editoriales sigan caminos parecidos.

«Tampoco es cuestión de echar todas las culpas a la administración. Los profesores también tenemos nuestra parte de culpa, pero somos muy poco autocríticos. Estamos muy bien instalados en nuestro espacio de confort y cuesta salir de él.»

Es difícil también para el profesorado asumir estos nuevos paradigmas.

Aprender las Tecnologías de la Información Geográfica (TIG) no es complicado. Aprender una cosa nueva, un programa informático, no es difícil, pero lleva tiempo. Para aprender se necesita estudiar y dedicar un tiempo todos los días, preparar materiales, implementarlos en el aula, evaluar los resultados, compartirlos con compañeros, etc., y aquí es donde yo encuentro bastante resistencia. Cuando los profesores queremos justificar nuestra falta de formación recurrimos a la expresión «es que no me han la han dado», lo que nos falta en muchos casos es tener iniciativa, esto es, tener un PLE, un «Personal Learning Environment» o «Entorno Personal de Aprendizaje», es decir, utilizar todas las herramientas, materiales, recursos y conexiones que conocemos para seguir aprendiendo a lo largo de nuestra vida profesional. Si no sabemos hacerlo, tampoco se lo podremos enseñar a nuestros alumnos.

«La cartografía digital, junto con otros recursos y plataformas digitales, facilita, permite, potencia y hasta reclama la cooperación entre iguales convirtiéndose en un poderoso mecanismo de aprendizaje.»

Usted cómo profesor de geografía ¿cómo incorporó la tecnología a la enseñanza?

La verdad es que las nuevas tecnologías me engancharon enseguida. En cuanto pude, me compré un ordenador para preparar apuntes y diversos materiales para utilizar en clase. Poco a poco, conforme los alumnos disponían de ordenador en casa fui utilizando diversas aplicaciones con ellos (Quia, Cmaps, Drive, Bloggler, etc.). Hubo un momento en que fui consciente de que todo esto no era suficiente para enseñar geografía de una forma activa y amena en clase, en la que los alumnos se implicaran en las actividades propuestas. Tuve claro que o cambiaba la dinámica de las clases o acabaría siendo un profesor quemado. Y empecé a buscar alternativas. De manera totalmente inesperada, conocí los cursos que la Asociación Española de Geografía (AGE) organizaba en la Universidad Carlos III en Getafe. Fue allí donde no sólo tuve conocimiento de la plataforma ArcGIS Online sino que además tuve la suerte de contactar con otros profesores con intereses similares a los míos, como M.ª Luisa de Lázaro, Javier Velilla, Isaac Buzo y Rafael de Miguel, entre otros, y empezamos a desarrollar diferentes proyectos. Así nació el Atlas Digital Escolar. Luego vinieron otros, como el del mundo mudéjar, proyecto subvencionado por la fundación Territorio Mudéjar, los procesos de despoblación en Aragón, el cambio climático, entre otros. En la web Aprender con mapas hemos recogido muchos de los trabajos llevados a cabo en estos años, en los que han participado también otros profesores y alumnos. Encontrar personas que trabajan en diferentes tipos de centro y nivel educativo ha sido una suerte ya que no sólo salen mejor las cosas, sino que también se aprende mucho y se disfruta más. Se podría decir que, en buena parte, como profesor de Geografía, soy un producto de estos cursos de la AGE con los que sigo vinculado desde hace ya diez años.

En el alumnado ¿cómo reciben este tipo de recursos en su formación?

Los alumnos y alumnas se enganchan porque cambias tu manera de dar la clase, cambias la didáctica y la metodología. Se trata de plantearles problemas geográficos y que busquen soluciones. Para realizar trabajos es muy útil y vistoso. Hacer un trabajo mostrando mapas no sólo luce mucho, sino que aprenden mucho. Todo el territorio es geolocalizable. Como ejemplo puede servir, la prueba que se puso en junio del año pasado a los finalistas de la Olimpiada Junior de Geografía dirigida a los alumnos de tercer curso de Secundaria: «Médicos del Mundo, que trabaja para hacer efectivo el derecho a la salud para todas las personas, especialmente para las poblaciones vulnerables, se ha puesto en contacto con el Colegio de Geógrafos y la Asociación Española de Geografía para que les ayudemos a programar su próxima campaña de vacunación. RETO: ¿Serías capaz de ayudar a Médicos del Mundo a planificar su próxima campaña de vacunación contra la tuberculosis? Proporcionales las coordenadas geográficas del lugar al que deben de enviar sus equipos de salud, el mapa resumen del viaje y la localización del centro de vacunación».

Para resolver este tipo de reto o problema los participantes tienen saber buscar información geolocalizada sobre los niveles de ingresos mínimos, altas tasas de mortalidad, la presencia de aeropuertos en la zona, la existencia de hospitales, etc., y añadirla al mapa. Identificar las relaciones y detectar cuáles son las zonas más necesitadas. Los retos se pueden plantear en diferentes escalas.

Los alumnos reciben, en general, muy bien este tipo de recursos y son capaces de realizar trabajos muy buenos sean individuales o en grupo; también se pueden llevar a cabo colaborando con alumnos de otros niveles académicos, o con alumnos de otros centros. Las posibilidades de plantear retos son muchas y es suficiente con que el profesor se lance a llevarlos a cabo.

«Los alumnos y alumnas se enganchan porque cambias tu manera de dar la clase, cambias la didáctica y la metodología. Se trata de plantearles problemas geográficos y que busquen soluciones.»

Los webmap o websig ¿son recursos complejos o costosos de utilizar por un docente en el aula?

Ni complejos, ni costosos. Aparte de las muchas posibilidades que ofrecen a los profesores, son gratuitos. Esri-España proporciona a todos los colegios que lo solicitan una cuenta de organización en la que pueden incluir a más de mil de alumnos y profesores. Además, ofrecen formación y recursos que han sido elaborados por otros profesores. Todo el trabajo se hace en la nube. Como decía antes, toda formación o aprendizaje requiere su tiempo. Pero se puede empezar poco a poco, de lo más sencillo a los más elaborado. Por ejemplo: el profesor va a impartir su clase sobre la distribución de la población mundial y los principales corredores migratorios. En lugar de poner un PowerPoint o desplegar un mapa mural, proyecta un «webmap». En este «webmap» activa y desactiva las diferentes capas que ha incorporado al mapa base explicando las relaciones que hay entre ellas (fig. 1).

Un siguiente paso, que yo he utilizado mucho, es enseñar a los alumnos a hacer sus propios mapas y publicar el resultado a través de los visores que proporciona la plataforma. El alumno, en este caso, es más protagonista: aprende a buscar datos, a conocer fuentes oficiales, a filtrar datos, a seleccionar la información, a geolocalizar elementos, a simbolizar las entidades representadas, etc. (fig. 2).

Y un paso más es cuando el profesor, haciendo uso de su competencia digital, elabora sus propios materiales digitales, ajustados a las necesidades de sus alumnos, con las herramientas que la plataforma le proporciona (fig. 3). Yo he venido utilizando las tres formas mencionadas y, es cierto, que el primer año es durillo, pero si se supera, te conviertes en otro tipo de profesor.

Por supuesto que ArcGIS Online no es la única plataforma para iniciarse en la cartografía digital. El Centro Nacional de Información Geográfica (CNIG) que es el centro encargado de elaborar toda la cartografía oficial española, dispone de un montón de recursos para utilizar en clase y de los visores Iberpix y SignA para consultar y trabajar con la cartografía elaborado por ellos.

Breve biografía

Licenciado en Geografía e Historia y Máster en Ordenación Territorial y Medioambiental por la Universidad de Zaragoza.

Miembro del grupo de didáctica de la AGE, del Grupo de Investigación, Innovación Didáctica para la Enseñanza de la Geografía en el marco del EEES  (GEODIDAC) de la Universidad Complutense de Madrid y del Grupo de Innovación Docente (GID2017-10) Aprender empleando los mapas en línea (MapsOnline) de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

Coautor de “Atlas Digital Escolar”, “Paisaje, patrimonio cultural y despoblación”, “Los procesos de despoblación en Aragón”, “El cambio climático”, “Actividades de Geografía con visualizadores para ESO y Bachillerato. Utilización de Iberpix y el comparador de ortofotos del IGN”, entre otros. Ha colaborado con las Editoriales SM, Santillana y Oxford en la elaboración de libros de texto y ha sido coautor de diversas comunicaciones presentadas en diferentes congresos sobre didáctica de la Geografía. En 20216 obtuvo el “Reconocimiento a las buenas prácticas educativas” de la Fundación Educación Marianista Domingo Lázaro; “Premio Giner de los Ríos a la mejora de la calidad educativa”, del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y Fundación BBVA y el “Premio Ciencia y Tecnología en el Aula”, II Edición Premios Tercer Milenio de Heraldo de Aragón.

Fig. 1: WebMap en el que el profesor muestra la distribución de la población en el mundo por países, por zonas, los corredores migratorios, etc. Basta activar o desactivar las capas para para ir mostrando las relaciones con las diferentes entidades representadas.
Fig. 2: Mapa colaborativo elaborado por alumnos de tercer curso de la ESO, mostrado a través de un visor. Esta aplicación está incluida en la web de Aragón Open Data.
Fig. 3: Aplicación elaborada por los profesores con AppBuilder. Incluye diferentes herramientas de navegación y análisis de los datos para que los alumnos lleven a cabo los ejercicios planteados.

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