Foto de la Familia Real
La familia real, a su llegada a la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias. Imagen: Casa Real

Felipe VI catalogó este viernes a la cultura como una “víctima de la guerra” que está teniendo lugar en Ucrania tras la invasión rusa de ese país. Sin embargo, se mostró convencido de que la contienda bélica “jamás va a destruir la cultura, ni los valores que representa” y de que a día de hoy «la idea de una Europa unida para conseguir y preservar la paz en el continente sigue estando plenamente vigente”.

Lo hizo durante su discurso en la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2022, que tuvo lugar en el Teatro Campoamor de Oviedo, en la que estuvieron presentes la reina Letizia, la princesa Leonor, la infanta Sofía, la reina Sofía, y distintos representantes del Gobierno, del Poder Legislativo, del Poder Judicial y de la sociedad civil.

En su alocución, el Rey aseveró que “la guerra está destruyendo vidas” en Ucrania, “también proyectos de futuro, ilusiones y esperanzas, sentimientos y emociones personales”; un preámbulo que le permitió proclamar que “en ésta y como en toda guerra, es víctima todo aquello que nos enriquece como seres humanos y que constituye un legado transmitido de generación en generación”.

En ese sentido, lamentó que “la guerra está destruyendo bibliotecas, colegios, música, museos, ciencia, arte”, por lo que “la cultura es, por tanto, víctima de la guerra”. No obstante, dejó claro que “la guerra jamás va a destruir la cultura, ni los valores que representa, como tampoco la libertad y la dignidad de los seres humanos”, valores que vinculó a Europa y a los Premios Princesa de Asturias.

Felipe VI llamó a recordar que el origen de la UE fue “la búsqueda de una paz permanente tras la devastación causada por las dos grandes guerras mundiales”, y señaló que la Declaración Schuman “conserva hoy, 72 años después, 72, su magnífico significado”, ya que “la idea de una Europa unida para conseguir y preservar la paz en el continente sigue estando plenamente vigente”.

En ese sentido, conminó a «recordar y reconocer la trascendencia que para España ha tenido y tiene la UE», que representó «en el pasado un anhelo, una ambición, una aspiración histórica» y que «hoy es una realidad que vivimos día día».

El Rey manifestó que «hoy construimos España construyendo Europa, y somos parte del destino común de una Europa unida». De ahí, concluyó, «nuestra implicación en ese futuro compartido, que significa mucho más que la creencia en un ideal; significa la lucha por unas convicciones y unos principios para forjar unidos un futuro de paz, justicia, libertad y esperanza».

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