Un niño usando una tablet
Los expertos advierten de que si los padres “hacen su trabajo”, la adicción digital no se descontrola

La presidenta ejecutiva de la Fundación Merck Salud, Carmen González Madrid, ha indicado que un estudiante menor de edad puede pasar más horas delante de las pantallas que en la escuela: 1.095 horas frente a las 1.050 de la enseñanza obligatoria de tipo medio. Los expertos consideran que si los padres “hacen su trabajo”, las adicciones tecnológicas no tienen que descontrolarse.

Así lo han manifestado en un diálogo organizado por la Fundación Merck Salud que ha acogido la agencia de noticias Servimedia para presentar una nueva monografía de la Colección de Bioética y Derecho Sanitario, titulada ‘Salud del niño, del adolescente y del joven adulto’.

González Madrid también ha destacado que en uno de los capítulos de la monografía se afirma que los jóvenes considerados adictos a los teléfonos móviles presentan cantidades más bajas de materia gris en ciertas zonas del cerebro. Esta adicción también es una forma de evasión y de compensación emocional.

El encargado de abordar este tipo de adicciones ha sido el director de EducaLike, Guillermo Cánovas, quien ha explicado que durante la adolescencia se desarrollan gran parte de los conflictos, adicciones y comportamientos de dependencia.

Por ello, “los padres deben ser padres para prevenir estas adicciones». «Hay que supervisar, tutorizar y anticiparse para dar respuesta a esta situación”, ha comentado.

De hecho, ha insistido, en que “si los padres hacen su trabajo, esto no tiene que llegar a descontrolarse». «Debe haber una supervisión y acompañamiento de los padres durante la adolescencia”, resaltó.

En este sentido, el director de EducaLike ha afirmado que “no todos somos iguales, ya que hay niños que tienen una gran facilidad para desarrollar trastornos de este tipo y otros no”.

TRASTORNO ADICTIVO

Para detectar una adicción tecnológica, no sólo hay que medir “el tiempo que el adolescente pasa con un móvil, una ‘tablet’ o un ordenador». «Ese no es el único factor de riesgo. Para medir un trastorno adictivo hay que tener en cuenta si hay sufrimiento cuando deja la herramienta, si siempre quiere más o si hay un uso compulsivo”.

En relación a este tipo de adicciones, el doctor en Psicología y en Ciencias de la Salud, que fue el primer Defensor del Menor, Javier Urra, ha explicado que “en nuestro centro residencial ya han pasado 1.050 chicos que están como media 11 meses y, de ellos, el 60% son chicas”.

“Cuando llegan se les dice que no hay teléfono móvil y no pasa nada. El 40% llega con altas tasas de consumo de alcohol y drogas y en el centro no hay drogas y sí analíticas. Tampoco pasa nada. La comunicación y la educación son fundamentales”, ha puntualizado Urra.

Otra clave que ha destacado Guillermo Cánovas es la importancia de que los adultos den ejemplo. Es decir, un niño se desarrolla viendo a los que le rodean, sobre todo a sus padres.

Así, ha recordado un estudio que se hizo en los colegios de toda España, en el que se preguntaba a los niños «qué normas pondrían a sus padres respecto al uso de la tecnología». «Su respuesta fue: prohibiría a mis padres contestar WhatsApp mientras conducen. Esta respuesta nos demuestra que los menores están pendientes de lo que hacen sus padres”, ha concluido.

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