El CGPJ celebró este martes un pleno extraordinario cuya convocatoria fue forzada por los vocales conservadores

Los vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) no han sido capaces este martes de lograr un consenso suficiente para designar a los nuevos miembros del Tribunal Constitucional (TC) y los candidatos no consiguieron los 3/5 necesarios.

Según han informado fuentes del CGPJ, César Tolosa y Pablo Lucas, propuestos por el sector conservador, recibieron 10 votos, y José Manuel Bandrés, propuesto por el sector progresista, 7. De los 18 votos, eran necesarios al menos 11 para la designación. El vocal Enrique Lucas no participó en el debate ni en la votación y comunicó previamente su abstención en el procedimiento, por ser hermano de uno de los aspirantes.

Por lo tanto, la crisis institucional abierta después de que ayer lunes el Pleno del TC acordara paralizar la tramitación de la reforma de las reglas de elección de los miembros del tribunal de garantías en el Senado sigue abierta. A partir de ahora, el Constitucional tendrá que decidir si da vía libre a la convocatoria de un Pleno para dar su plácet sólo a los dos magistrados designados por el Gobierno, el exministro de Justicia Juan Carlos Campo y la exalto cargo de Moncloa Laura Díez.

Los magistrados de la Sala Tercera del Tribunal Supremo César Tolosa y Pablo Lucas recibieron diez votos, los de los vocales Ángeles Carmona, Nuria Díaz Abad, José María Macías, Juan Martínez Moya, Juan Manuel Fernández, Gerardo Martínez Tristán, José Antonio Ballestero, Carmen Llombart, Wenceslao Olea y Vicente Guilarte, todos ellos del sector conservador.

Por su parte, el también magistrado de la Sala Tercera del alto tribunal José Manuel Bandrés obtuvo el respaldo del presidente suplente del CGPJ, el vocal Rafael Mozo, y de los vocales Roser Bach, Mar Cabrejas, Clara Martínez de Careaga, Concepción Sáez, Pilar Sepúlveda y Álvaro Cuesta, del sector progresista.

Antes de la votación, varios vocales conservadores plantearon la abstención de la vocal Clara Martínez de Careaga por interés directo en la causa dado que es la esposa del magistrado del Tribunal Constitucional Cándido Conde-Pumpido, que tiene posibilidades de ser nombrado presidente del tribunal de garantías cuando culmine su renovación y la mayoría corresponda al sector progresista. La vocal rechazó abstenerse, asegurando que no concurría ninguna circunstancias que motivara su abstención.

Por su parte, el vocal José María Macías formuló un voto particular, al que se adherirán los vocales Carmen Llombart, Gerardo Martínez Tristán, José Antonio Ballestero y Ángeles Carmona. La vocal Clara Martínez de Careaga también anunció la formulación de voto particular, en su caso concurrente.

PLENO FORZADO

El CGPJ celebró este martes un pleno extraordinario cuya convocatoria fue forzada por los vocales conservadores, en una maniobra para evitar que los progresistas pudieran sacar adelante su candidato, José Manuel Bandrés, una vez aprobada la reforma de la ley que fue ayer paralizada por el Tribunal Constitucional.

La convocatoria del Pleno por el presidente suplente del CGPJ, Rafael Mozo, responde a la solicitud de los vocales Nuria Díaz, José Antonio Ballestero, Carmen Llombart, Juan Manuel Fernández, José María Macías, Juan Martínez Moya, Gerardo Martínez Tristán, Ángeles Carmona y Wenceslao Olea.

De entrar en vigor esa reforma, la elección de los candidatos que debe proponer el Consejo solo requeriría mayoría simple y no cualificada (de tres quintos) para su designación, lo que significaría que no haría falta acuerdo entre los dos bloques para sacar adelante los nombramientos y que el candidato propuesto por los progresistas tendría un puesto garantizado.

El mandato de los cuatro miembros del Tribunal que está pendiente de renovación, incluido su presidente, concluyó en el mes de junio y el plazo establecido para sustituirlos terminó en septiembre pasado. Durante el tiempo transcurrido desde entonces los conservadores han bloqueado los nombramientos para impedir que el Gobierno designe a sus candidatos.

Además, una vez que el sector progresista puso sobre la mesa a su aspirante, el magistrado del Tribunal Supremo José Manuel Bandrés, todo su empeño se concentró en bloquear su llegada al Constitucional porque le consideran un hombre muy cercano al Gobierno. En suma, se trata de impedir que la renovación del TC cambie la actual mayoría favorable a los conservadores.

Hasta ahora la maniobra dilatoria les ha funcionado, pero las alarmas se dispararon la pasada semana cuando el Partido Socialista, que sustentan al Gobierno, impulsó una reforma legislativa que cambiaba las reglas de elección de los candidatos al TC, de manera que los aspirantes puedan ser designados por mayoría simple.

Viendo en peligro su estrategia, forzaron la celebración de este pleno extraordinario y presentaron una candidatura con dos nombres, el conservador César Tolosa y el progresista Pablo Lucas, que es más de su agrado, de manera que Bandrés quedaría fuera.

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