La pandemia de la Covid-19 ha expuesto las debilidades en las redes de seguridad de la salud global

Las organizaciones de salud humana, animal y ambiental deben trabajar juntas para prevenir, vigilar y responder a emergencias de salud pública como la reciente pandemia de la Covid-19. Así lo sugieren expertos sanitarios en una nueva serie de cuatro artículos publicada en la revista ‘The Lancet’.

La pandemia de la Covid-19 ha expuesto las debilidades en las redes de seguridad de la salud global. Los autores de la serie argumentan que debe implementarse el enfoque ‘Una Salud (‘One Health’, en inglés) en el ámbito mundial con entidades de salud humana, animal y ambiental ante futuras crisis de salud pública.

Los expertos piden más inversión en ese enfoque ‘Una Salud’, especialmente en intervenciones preventivas y de preparación para emergencias sanitarias, pues hay pruebas claras de sus beneficios en términos de número de vidas humanas y animales salvados, y ahorros financieros gracias a una cooperación intersectorial más estrecha.

Según los autores, hacen falta miles de millones de dólares anuales para que se produzca un impacto real en la prevención y la preparación mundial ante eventuales crisis de salud pública, una pequeña fracción del coste de responder y recuperarse de una emergencia de salud global como la pandemia de la covid-19.

DISPARIDADES

Uno de los artículos revela brechas y disparidades en la distribución geográfica y las estructuras de asociación con más redes activas y con sede en Europa y América del Norte que en otras regiones.

La serie argumenta que el movimiento ‘One Health’ debe liberarse de las estructuras de poder centradas en los países ricos para establecer redes globales más igualitarias que aborden la amplitud de los problemas y sirvan a las comunidades más afectadas por las amenazas emergentes y existentes a la seguridad de la salud.

Además, las prioridades de financiación deben ir más allá de los subsidios y subvenciones a una industria académica y de desarrollo basada en países ricos para enfocarse en la transferencia de tecnología medible y la autosuficiencia en las naciones de renta media y baja.

La serie también encuentra que las organizaciones ambientales a menudo no se incluyen en el diseño y la configuración de la agenda de ‘One Health’, lo que limita la medida en que se practica su enfoque completo.

Así, los autores piden que se involucre a más organizaciones comunitarias y de salud ambiental para integrar mejor los problemas ambientales, de vida silvestre y agrícolas con el fin de abordar los desafíos relacionados con el contagio de enfermedades y la amenaza de futuras pandemias.

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