Dicen que toda obra grande, en arte como en ciencia, es el resultado de una gran pasión puesta al servicio de una idea. Santiago Ramón y Cajal tenía dos grandes pasiones: una por la que pasó a la historia como científico con avances patológicos que supusieron un hito y otras más ocultas, como la fotografía, la escritura y el dibujo. Prueba de ello eran sus maravillosos autorretratos o aquel de su mujer que conmociona por muchos años que pasen. Santiago Ramón y Cajal fue un gran científico, pero también mucho más que eso. Y ahora esa fusión de pasiones y su lado más artístico llegan al museo Pablo Gargallo con «Cajal 2022. Una visión artística», que se podrá ver hasta el 7 de junio.

Más Fotorreportajes

LO MÁS VISTO