El Monasterio de Piedra fue ese lugar en el que en 1534 unos monjes tuvieron la maravillosa idea de mezclar el cacao con un poco de agua para dar lugar al chocolate a la taza. Un chocolate que por aquel entonces era algo amargo y que ha evolucionado tanto que se puede encontrar hasta con sal, especias y frutas. La Sala Multiusos de Zaragoza se convierte este fin de semana en algo parecido al paraíso para aquellos que no pueden resistirse a este placer con ChocoMad, la Feria Internacional del Chocolate, una de las citas gastronómicas más importantes del panorama nacional que desembarca por primera vez en la capital aragonesa. Y es que ya se sabe que en Aragón somos muy lamineros.

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