Vista panorámica de Morillo de Tou
Morillo de Tou ha recibido la Medalla al Mérito Turístico. Foto: Morillo de Tou

La historia de Morillo de Tou comienza como lo hacen las grandes historias, de la nada. Morillo de Tou era un pueblecito del Sobrarbe en el que los vecinos se ganaban la vida con la trashumancia y en cuyas casas de piedra perduraba el legado de generaciones familiares. Podría decirse que la historia de Morillo de Tou tiene un antes y un después o, mejor dicho, que cambia radicalmente antes y después de la construcción del embalse de Mediano. Antes, era un pueblo normal. Después, llegó la nada, la despoblación, el vacío y la vegetación que cubría aquellas casas que un día estuvieron ocupadas.

Con la construcción del embalse de Mediano llegó la expropiación del pueblo y con ella la historia de uno de tantos pueblecitos que quedaron en el olvido. Pero, como todas las grandes historias, la de Morillo de Tou es inesperada, pues nadie se imaginaría que ese pueblo condenado a desaparecer algunos años después recibiría la Medalla al Mérito Turístico del Gobierno de Aragón. Y el mérito es solo de ese sindicato llamado Comisiones Obreras que pidió la cesión del pueblo a la CHE en 1983 con el único objetivo de volver a hacerlo brillar convirtiéndolo en ese lugar al que todo el mundo querría ir.

UN CENTRO DE VACACIONES EN EL PIRINEO

Y dicho y hecho, ahora Morillo de Tou es un lugar de ensueño convertido en un centro de vacaciones en el que hay piscina, apartamentos, bungalows de lujo, bares, terrazas con vistas al Pirineo aragonés y zonas de juegos. Después de años y años de trabajo voluntario, de reconstrucción, de esas escuelas taller que ayudaron a insertar a la población más vulnerable al tiempo que contribuían a forjar el lugar que es hoy, Morillo de Tou se posiciona como uno de los lugares clave en el mapa del turismo aragonés, tanto por su encanto y por sus paisajes como por su posición privilegiada y es que se encuentra a tan solo 4 kilómetros de Aínsa y del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y el Parque Nacional de la Sierra y Cañones de Guara.

Morillo de Tou es ya un enclave turístico, pero el deterioro y las ruinas todavía amenazan parte de su patrimonio. Por eso, desde CCOO han lanzado una nueva campaña de crowfunding para «salvar la torre de Tou». Esta torre es el campanario de la antigua iglesia medieval del siglo XI que era seña de identidad de la villa. Desde lo alto, se puede ver toda la belleza y el enclave natural que rodea al pueblo y la torre sobresale como el único vestigio de lo que fue Morillo de Tou en el pasado. Y es que ya lo dice el poeta, Juan Leyva, «le llamamos torre pero es una mirada que nos recibe y nos invita a conocer la historia que nos recorre y a conocernos a nosotros mismos».

Entre restaurantes, campings y piscina, en Morillo de Tou se respira un halo especial y la cultura brota en cada esquina con el jazz como banda sonora. Y es que el Pirineo Jazz Festival es uno de esos que tienen magia y que llevan la música a los rincones más bonitos del territorio. Además algunas exposiciones de arte y otras citas culturales demuestran que Morillo de Tou es un lugar vivo que resurgió de su propia soledad, como pasa en las grandes historias.

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