Foto de once de las monjas que viven en el Monasterio de Nuestra Señora de la Asunción de Huesca
Hay 13 monjas en el Monasterio de tres nacionalidades distintas

La vida en el Monasterio de Nuestra Señora de la Asunción de Huesca comienza temprano, casi con la salida del sol. Las trece monjas que allí habitan comienzan sus oraciones y más tarde se dedican con devoción y pasión a su obrador. Hacen pasteles de limón, turrones, magdalenas y rosquillas y se ganan la vida con ello. O, al menos, tratan de hacerlo. Y es que las hermanas hace algún tiempo que están «casi sin ganar nada» y no porque sus deliciosos dulces no lo merezcan sino por el desorbitado precio de la luz y de las materias primas. Por ello, se han lanzado, de la mano de la Fundación DeClausura, a hacer un crowfunding para conseguir algo que anhelan: unas placas solares.

Dándole gracias a Dios y a todos aquellos que aporten su granito de arena a través de la página de Fundación DeClausura, las trece monjas comienzan a contar su historia en el vídeo del crowfunding. La más mayor tiene 99 años y la más joven 26 y son de tres nacionalidades distintas, española, ecuatoriana y keniana. Todas cuidan y aman su obrador y la labor que allí realizan y unas placas solares le facilitarían tanto su trabajo que hasta tienen pensado el modo de hacer la instalación y el lugar concreto de cada una de ellas.

«El obrador es nuestro modo de vida y llevamos unos meses casi sin ganar nada entre el precio de la la luz y el de las materias primas por eso hablamos con la Fundación DeClausura y decidimos hacer este crowfunding para que todo aquel que quiera nos pueda ayudar. De momento, estamos en ello y confiamos en poder conseguirlo», cuenta una de las hermanas del Monasterio.

Las monjas Carmelitas aprovechan los primeros rayos del sol para llenar el obrador de deliciosos aromas y dulces masas por lo que unas placas solares serían ideales. «Siempre podríamos aprovechar la luz solar para hacer nuestros dulces. Tenemos un obrador cuya maquinaria consume mucha energía además usamos el agua caliente y calentamos las estancias que más utilizamos durante el invierno. Todo esto hace subir mucho la factura de la energía», dicen las hermanas.

Las donaciones se pueden hacer a través de la Fundación DeClausura y pueden ser tanto puntuales como mensuales o anuales. Todo para que estas trece monjas Carmelitas puedan seguir haciendo deliciosos pasteles de limón con unas placas solares que no inflen su factura. Ellas lo agradecen entonando una oración al piano con unas armoniosas voces y un sentido: «Que Dios les bendiga hoy y siempre. Cuenten con nuestra oración».

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